Concierto de la Orquesta Sinfónica de la UANL. Primera Temporada de Conciertos 2014. Programa VII.

Mar 25, 2014 Comentarios desactivados en Concierto de la Orquesta Sinfónica de la UANL. Primera Temporada de Conciertos 2014. Programa VII. by

ORQUESTA SINFÓNICA DE LA UANL

 

Primera Temporada | Conciertos 2014

presenta:

 

Programa VII

 

Jueves 27 de marzo | Teatro Universitario | 19:30 horas

 

Obertura ‘Las avispas’                                                                         Ralph Vaughn Williams

 

Concierto para violín no. 2                                                                                Nicolo Paganini

 

Allegro maestoso

Adagio

Rondo

 

INTERMEDIO

 

Sinfonía no. 2                                                                                                   Howard Hanson

 

Adagio – Allegro moderato

Andante con tenerezza

Allegro con brio

 

Director huésped: Nicholas Palmer [Estados Unidos]

Solista: Yury Revich, violín [Rusia]

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Nicholas Palmer, director huésped | Nicholas Palmer ha sido ampliamente reconocido por sus impresionantes actuaciones y conexión emocional con el público. Actualmente es considerado como uno de los más talentosos directores en su campo profesional. Ha logrado muchos reconocimientos por su gran compromiso como formador de orquestas, excelencia artística y programas innovadores.

El maestro Palmer es director musical de la Orquesta Sinfónica de Owensboro en Kentucky, de la Sinfónica de Lafayette en Indiana, del Festival Musical ‘The Evening Under the Stars’ y del Festival Musical Duxbury en Massachussetts ‘Leonardo Slatkin’. La Orquesta Sinfónica de Detroit lo llamó “un brillante joven director musical”. Palmer fue el ganador del Premio Helen M. Thompson y del Premio de La Liga de Orquestas Sinfónicas Americanas (“The League of American Orchestras”), quien lo nombró director distinguido. En Estados Unidos ha obtenido importantes premios como el Kennedy Center y los otorgados por los estados de Kentucky, Pennsylvania y Iowa.

Ha sido elogiado por el alto nivel artístico alcanzado junto con la Orquesta Sinfónica de Owensboro: “bajo la dirección de Nicholas Palmer se ha demostrado la razón por la cual han recibido críticas favorables”.- publicó el periódico Cincinnati Post. Gracias a sus extensas giras, programas comunitarios y grabaciones, la Sinfónica de Owensboro ha llevado la música orquestal a nuevos públicos.

Por su excelencia artística y programación, la Orquesta Sinfónica de Owensboro ha recibido reseñas favorables de Symphony Magazine, La Liga de Orquestas Sinfónicas Americanas y The Huffington Post.

Palmer es uno de los directores invitados favoritos en Europa. Recientemente dirigió a la Filarmónica Europa en el Castillo de Hardinsburg, cerca de Berlín, y estuvo dos semanas de gira en Italia junto a la Orquesta di San Remo. Dirigió algunos conciertos con la Orquesta de la Radio Checa en los castillos de Praga y Nelahozeves, interpretando música de George Gershwin. La prensa alemana describió la dirección de Palmer como “un alto punto musical con un arte de clase mundial” y, la Radio Suisse Romande en Suiza, destacó su profesionalismo y brío. Palmer también ha dirigido la Orquesta Nacional de Moldavia, la Sinfónica West Bohemia, la Sinfónica de Sofía, la Orquesta Milano Classico y la Sinfónica de Lausana. Hizo su primera aparición en Sudamérica, junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de Bolivia.

Nicholas Palmer ha obtenido reseñas favorables de la prensa al presentarse junto a ensambles como la Sinfónica de Nashville, Sinfónica de Santa Bárbara, Sinfónica de Tucson, Filarmónica de Boulder, Sinfónica de Virginia, Sinfonieta de Chicago, Orquesta de Louisville, Filarmónica de Nápoles, Sinfónica de las Quad Cities, Sinfónica de Greenville, Sinfónica de Pensacola, Sinfónica de Huntsville y Filarmónica de Billings, entre otras.

Durante las últimas temporadas ha dirigido más de doce ocasiones a la Sinfónica de Jacksonville, con quien ofreció conciertos en las localidades de St. Augustine y Daytona Beach. Con este ensamble, durante la temporada 2011-2012, presentó tres conciertos en el Jacoby Center de Florida.

Además de sus cargos en Owensboro y Lafayette, Palmer ha sido el director musical de la Sinfónica Altoona y de la Sinfónica de Dubuque, al igual que director del Ballet de Nashville y de Heartland.  Como director de ópera ha encabezado producciones con la Boston Summer Opera, Opera Harvard University, Goldovsky Opera Company, Opera Theatre University of Kentucky, Chicago Light Opera Works, Jacksonville Opera, Kentucky Opera y Opera Owensboro. Fue asistente de dirección en el American Opera Center de la Juilliard School. También dirigió ‘Carmen’ con la Opera of Kentucky y la Sinfónica de Owensboro.

Es director laureado de la Sinfónica de Altoona, donde fue director musical de 1996 a 2007. La Liga de Orquestas Sinfónicas Americanas, a través de Symphony Magazine, se refirió al ensamble de Altoona como “la Sinfónica líder de las ciudades pequeñas en los Estados Unidos”. Por su parte, la Fanfare Magazine apuntó: “La Sinfónica de Altoona, una orquesta de 70 músicos de Central Pennsylvania, toca con una confianza poco imaginable fuera de una gran metrópolis”.

Bajo el liderazgo de Palmer, la Sinfónica de Altoona actuó en el Kennedy Center de Washington, D.C. También desarrolló un reconocido programa de compositor en residencia a nivel nacional y grabó para Albany Records.

Oriundo de Hingham, Massachusetts, Palmer se graduó con honores de la Universidad de Harvard y recibió diplomas de maestría y doctorado en Dirección Orquestal del Conservatorio de Música de New England y de la Universidad de Iowa, respectivamente. También estudió en la Juilliard School, Pierre Monteux Domaine School, Aspen Music School, El Festival en Sandpoint y la Academia Chigiana en Italia, donde fue estudiante de Franco Ferrara y Carlo Maria Giulini.  Durante su permanencia en el Conservatorio de Música de New England en Boston, también trabajó muy de cerca con el legendario Sir Colin Davis.

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Yury Revich, violín | Yury Revich, nacido en 1991 en Moscú, es uno de los violinistas rusos más expresivos de su generación quien, a pesar de su corta edad, ha ido consolidando una carrera internacional aunada a colaboraciones con artistas notables de nuestros tiempos. Desde sus debuts en el Carnegie Hall de Nueva York y el Musikverein de Viena causó la atención inmediata de la comunidad musical, y que ha crecido con repetidas invitaciones a conciertos en Ámsterdam, Gstaad, Londres y Verbier.

Yury comenzó a tocar el violín a los cinco años de edad. Dos años más tarde ingresó a la cátedra de Galina Turchaninova (Miembro honorario de la Federación Rusa de las Artes) en la Escuela de Música Central, dependiente del Conservatorio Estatal de Moscú. A los once años tocó el Segundo Concierto de Paganini con la Orquesta Sinfónica Juvenil de Finlandia.

Desde entonces Yury ha aparecido como solista en todas las principales salas de concierto rusas, entre las que se encuentran la Gran Sala del Conservatorio, la Casa Internacional de la Música de Moscú, la Sala Tchaikovsky, la Sala de Armas del Kremlin, entre otras.

Entre 2005 y 2009 desarrolló sus estudios en Rusia y al finalizarlos se mudó a Viena, donde ingresó al Conservatorio de esa ciudad bajo la guía de Pavel Vernikov.

Sus diversos recitales lo han llevado a presentarse en el Musikverein y el Radiokulturhaus de Viena, en el Glenn Gould Studio de Toronto -Canadá-, y Grecia. Igualmente ha recibido múltiples invitaciones de festivales como Verbier, el Festival Vladimir Spivakov de Colmar, Francia, el Rostropóvich en Baku, Azerbaiyán, el Liana Isakadze en Batumy, Georgia, El Kremlin Musical, las Sesiones Musicales Internacionales de Holanda, Primavera en Moscú, Bergen, Kaunas, los Festivales Mozart y Tchaikovsky en Israel y París, respectivamente.

Su debut en la Sala Weill de Carnegie Hall ocurrió junto al pianista Daniil Trifonov en 2009 y un año más tarde debutó en el Theatre Bouffes du Nord en París. Entre las orquestas con las que se ha presentado como solista se encuentran la Nacional Rusa (dirigida por Pletnev), Filarmónica de Moscú con Yuri Simonov, los Solistas de Moscú dirigidos por Yuri Bashmet, la Sinfónica Estatal Svetlanov, la Orquesta de Cámara Georgiano-Alemana, Real Sinfónica de Marruecos, Orquesta de Cámara del Kremlin y la de Cámara Estatal de Azerbaiyán. Cómo músico de cámara colabora frecuentemente con Liana Isakadze, Boris Brovtsyn, Denis Kozhuckhin, Daniil Trifonov, Evgeny Tonkha, Nina Kogan, Richard Dubugnon y Alissa Margulis.

Yury Revich asistió a las clases magistrales impartidas por Mstislav Rostropóvich, Maxim Vengerov, Dmitri Sitkovetsky y muchos otros.

Ganador absoluto de concursos como el Internacional “Virtuosos del siglo XXI” en Moscú, el Oldenburg Promenade, el David Oistrakh de Moscú, el OEJAB y el Fidelio en Viena, Individualis de Kiev y el Kloster Schontal en Alemania. También ha sido laureado en los Días Beethoven de Moscú, en el rubro de música de cámara.

Actualmente es participante del programa para músicos de la ORF Radio Austria. Ha tocado con los violines “ExMax Rostal” de Guarneri del Gesù y el Stradiviarus “Duque de Alba”.

 

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Notas a las obras | Por: Juan Arturo Brennan, crítico musical

 

RALPH VAUGHAN WILLIAMS (1872-1958)

Obertura de la música incidental para Las avispas

Nacido alrededor del año 450 antes de Cristo, y muerto en el 388, el ateniense Aristófanes es considerado como el más importante autor griego de comedias. Los datos biográficos que se tienen sobre él son escasos y dispersos, y la mayor parte de ellos han sido discernidos a partir de observaciones suyas insertadas en sus obras. Se dice que su vida literaria cubrió alrededor de 40 años, y la tradición menciona una cantidad similar de obras suyas, de las cuales un buen número se perdieron; de muchas de ellas sólo se conocen los títulos,  gracias a las referencias halladas en la obra de lexicógrafos, gramáticos y anticuarios de generaciones posteriores. Se conocen cerca de un millar de fragmentos de sus comedias, entre los cuales hay algunos que constan de apenas unas cuantas líneas y, en ciertos casos, alguna palabra aislada. Algunos especialistas han clasificado las comedias de Aristófanes de la siguiente manera:

  • Parodias y burlescas mitológicas
  • Comedias de fantasía
  • Obras de tema social
  • Obras de guerra
  • Obras políticas

La categoría de obras de tema social parece haber sido una de las más numerosas en la producción de Aristófanes, y en ella están incluidas piezas como Las nubes, Las ranas, Las avispas, así como fragmentos de las comedias Los héroes, Las estaciones, Las mujeres de Lemnos, Los invitados al banquete y El dulce cantor.
Las avispas, una de las comedias más notables de Aristófanes, data del año 422 a.C. y se trata de una feroz sátira en contra de una de las costumbres más arraigadas entre los atenienses: su afición por los litigios legales. Pericles había establecido en Atenas un complejo sistema de honorarios judiciales, mismo que su sucesor Cleón estaba obligado a mantener. Así, numerosos atenienses desarrollaron como ocupación principal el litigio, de modo que una porción sustancial de la población vivía cómodamente de esos honorarios judiciales. Las avispas de Aristófanes tiene como protagonistas al viejo juez Filocleón (‘El que ama a Cleón) y a su hijo Bdelicleón (‘El que detesta a Cleón’). El hijo organiza una “corte” en casa de Filocleón, en la que el primer caso a litigar es el del perro de la casa, acusado de robarse un queso. Después de numerosas y divertidas peripecias, Filocleón queda curado de su pasión por los dicasterios, las cortes legales de Atenas.

En el año de 1909, el compositor inglés Ralph Vaughan Williams fue invitado a componer la música incidental para una representación de Las avispas de Aristófanes en la Universidad de Cambridge. Esta fue la primera composición de Vaughan Williams en el ámbito de la música incidental; con el paso del tiempo, habría de componer un buen número de partituras para el teatro, el cine y la radio. Como respuesta al encargo, Vaughan Williams escribió varios números de música incidental, incluyendo originalmente partes de tenor y barítono, así como un coro masculino. Más tarde, el compositor revisó y redujo la partitura original, conformando una suite orquestal en cinco movimientos designada como Suite aristofánica. Podría pensarse, naturalmente, que Vaughan Williams intentaría aproximarse en su música a cierto concepto arcaico del sonido, como lo han hecho otros compositores al bordar temas de la antigüedad griega clásica. Sin embargo, la música de Vaughan Williams para Las avispas de Aristófanes nada tiene de esta tendencia. Por el contrario, esta partitura muestra el apego del compositor a la canción tradicional inglesa, y la música para la obra del comediógrafo griego contiene también algunas de las enseñanzas de orquestación que le fueron transmitidas por Maurice Ravel (1875-1937), con quien Vaughan Williams había estudiado en París en 1908. La orquestación propuesta por Vaughan Williams para la Suite aristofánica incluye dos flautas y piccolo, dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes, dos (o cuatro) cornos, dos trompetas, tres trombones, timbales, percusión, arpa y cuerdas. En su forma original, la Suite aristofánica constaba de Obertura, Entreacto, Marcha de los utensilios de cocina, Entreacto y Ballet y cuadro final. De las cinco partes de la suite, sólo la obertura se interpreta con alguna frecuencia, y de vez en cuando aparece en algún programa de concierto la Marcha de los utensilios de cocina.

En esta partitura de música incidental, Vaughan Williams preservó uno de los conceptos originales más importantes de la obra original de Aristófanes: el hecho de que las avispas simbolizan a los numerosos ciudadanos atenienses obsesionados con su participación como jurados en los complejos y prolongados litigios que se llevaban a cabo en los dicasterios de Atenas. Así pues, no es de extrañarse que la música de Vaughan Williams para Las avispas (en particular en la obertura, la pieza más conocida de la Suite aristofánica) sea posible percibir diversos zumbidos instrumentales, símbolos sonoros del enjambre de atenienses dedicados alegremente a demandarse los unos a los otros en las cortes.

Vale la pena recordar, por cierto, que la institución que encargó a Vaughan Williams la música incidental para Las avispas, la Universidad de Cambridge, fue su alma mater, de la que se graduó en música en 1894 y en historia en 1895.

NICOLÒ PAGANINI  (1782-1840)

Concierto para violín y orquesta No. 2 en si menor, Op. 7

El 12 de diciembre de 1831, desde París, el gran pianista y compositor Frédéric Chopin (1810-1849) escribe una carta a su amigo Titus Wojciechowski, en la que le cuenta cosas interesantes sobre la vida musical en la capital francesa. He aquí un fragmento de esa carta:

 

He conocido a Rossini, Cherubini, Baillot, etc., y también a Kalkbrenner. No sabes cuánta curiosidad sentía por Herz, Liszt, Hiller, etc. Todos ellos son nada frente a Kalkbrenner. Te confieso que he llegado a tocar como Herz, pero desearía poder tocar como Kalkbrenner. Si Paganini es la perfección, Kalkbrenner es su igual, pero en un estilo diferente.

 

Uno de los compositores que con más asiduidad cultivó la crítica y el análisis musical fue Robert Schumann (1810-1856). En uno de los capítulos de su libro De música y músicos, dedica algunos párrafos a describir una velada musical en la que el fenomenal pianista y compositor Franz Liszt (1811-1886) dio un recital para un pequeño grupo de invitados. Dice Schumann:

Y entonces el demonio comenzó a posesionarse de él. Primero jugó con el público, como si lo estuviera probando, y después le ofreció algo más profundo, hasta envolver en su arte a cada miembro del público y hacer con ellos lo que quería. Con la excepción de Paganini, ningún artista posee en tal grado el poder de subyugar al público, de elevarlo, de sostenerlo, de dejarlo caer de nuevo.

Me he permitido citar estos fragmentos de Chopin y Schumann relativos a Paganini porque, viniendo de dos músicos de primer nivel, pueden ser un buen punto de partida para una mínima aproximación a la percepción que en su tiempo se tenía del gran violinista genovés. Sin embargo, lo interesante de hacer coincidir estos dos breves textos en el mismo espacio es que son, aparentemente, contradictorios. Por una parte, Schumann compara a Paganini con Liszt, comparación que ha sido repetida y retomada numerosas veces a lo largo del tiempo; de hecho, es ya un lugar común decir que lo que Liszt era al piano, Paganini lo era al violín. Por otra parte, Chopin compara a Paganini con Frédéric Kalkbrenner (1785-1849), un pianista francés de origen alemán que, habiendo sido considerado como un gran virtuoso en su tiempo, desapareció poco a poco del panorama musical cotidiano. ¿Qué querrá decir esto? ¿Qué la posteridad se ha equivocado al ignorar los talentos de Kalkbrenner? ¿O que Chopin erró en su apreciación relativa de Kalkbrenner y Paganini? Sea como fuere, el caso es que hoy día nadie le disputa a Paganini su lugar preeminente entre los violinistas virtuosos del siglo XIX, de la misma manera que ningún violinista que se respete puede hacer una carrera realmente completa sin acercarse al menos parcialmente a la obra de Paganini.

El catálogo de composiciones de Nicolò Paganini es predeciblemente rico en música para el violín. De hecho, salvo un puñado de piezas vocales y su interesante aunque ignorada producción para guitarra, prácticamente todo lo escrito por Paganini incluye al violín como protagonista. Especialmente abundante fue su producción para violín y orquesta: variaciones, sonatas, piezas características, danzas, todo ello coronado por sus seis conciertos para violín y orquesta. He aquí, a manera de guía, la cronología de esos conciertos:

 

Concierto No. 1 en re mayor, Op. 6                          1817

Concierto No. 2 en si menor, Op. 7                           1826

Concierto No. 3 en mi mayor                                    1826

Concierto No. 4 en re menor                                    1830

Concierto No. 5 en la menor                                     1830

Concierto No. 6 en mi menor, Op. Póstumo              1815

 

En lo que se refiere a forma, estilo, lenguaje y espíritu, los seis conciertos de Paganini forman un grupo muy homogéneo de obras; la variedad está en los materiales temáticos y en los recursos técnicos propuestos por el violinista-compositor. El violín es protagonista supremo, mientras que la orquestación (punto débil en la técnica de Paganini) es un mero soporte para la pirotecnia del solista. En el año de 1825, Paganini y su amante Antonia Bianchi tuvieron un hijo al que llamaron Aquiles. Al año siguiente, el músico estuvo enfermo y prácticamente no dio conciertos públicos. Sin embargo, tuvo fuerzas suficientes para terminar sus conciertos segundo y tercero. El 30 de enero de 1827 Paganini fue el solista en el estreno de su Segundo concierto para violín y orquesta, conocido popularmente como La campanella (o Clochette en francés) debido a que en el rondó final el compositor hace un uso insistente del triángulo, obteniendo el efecto de una campanita. Años más tarde, en 1838, Franz Liszt compuso una pieza pianística titulada precisamente La campanella, basada en el rondó del Segundo concierto de Paganini.

HOWARD HANSON  (1896-1981) | Sinfonía No. 2, Op. 30, Romántica

Si de vez en cuando pusiéramos verdadera atención a lo que hablamos, nos daríamos cuenta de que hay una serie de palabras de las que abusamos continuamente, sin estar muy seguros de su significado real. Creo que una de esas palabras es romántico, vocablo que se presta idealmente para el abuso en estos tiempos de telenovelas, mensajes oficiales optimistas y crisis de pareja. Directamente del diccionario más cercano extraigo esta especie de aclaración del término:

Se da el nombre de romanticismo al movimiento literario y artístico que, a comienzos del siglo XIX, creó una estética basada en el rompimiento con la disciplina y las reglas del clasicismo y el academicismo.

En el enorme párrafo con que continúa la definición del romanticismo, el diccionario obsequia varios nombres fundamentales en cuanto a lo romántico: Schiller, Heine, Byron, Shelley, Keats, Lamartine, Musset, Manzoni, Espronceda, Zorrilla, Pushkin, Emerson, Melville, David, Delacroix. O sea, compañía bastante ilustre en general. El final de este artículo del diccionario afirma que los máximos representantes de lo romántico en la música fueron Mendelssohn, Schubert, Schumann, Liszt, Chopin y Berlioz. Esta última afirmación es ampliamente refutable, porque en ella no están todos los que son, aunque probablemente sí son todos los que están, pero esa es materia de discusión para otro espacio, así que la dejaré por la paz. Pero ya entrados de lleno en este asunto de lo romántico en la música, no está de más señalar un dato ciertamente interesante: varios compositores de importancia en sus respectivos países, y de temperamentos radicalmente distintos, compusieron una sinfonía a la que calificaron con esta palabra tan usada y abusada. Así, se puede hacer la siguiente lista:

1.- Anton Bruckner (1824-1896) Sinfonía No. 4, Romántica

2.- Hans Huber (1852-1921) Sinfonía No. 5, Romántica

3.-. Enrique Soro (1884-1954) Sinfonía Romántica

4- Howard Hanson (1896-1981) Sinfonía No. 2, Romántica

5.- Carlos Chávez (1899-1978)  Sinfonía No. 4, Romántica

6.- Eduardo Mata (1942-1995) Sinfonía No. 2, Romántica

 

Queda de tarea para el lector indagar qué pueden tener en común estos seis compositores de Austria, Suiza, Chile, Estados Unidos y México, o qué puntos de contacto hay entre sus sinfonías románticas. Entre ellos, el que interesa en este momento es Howard Hanson. De ascendencia sueca, Hanson mantuvo siempre cercanos contactos con Europa. Después de una temporada de estudio y trabajo en Italia, el compositor estadunidense regresó a su país en 1924, y tuvo la oportunidad de dirigir su Primera sinfonía en Rochester. Ahí conoció a George Eastman, magnate supermillonario, cabeza del emporio fotográfico Eastman-Kodak, y quien habría de ser una presencia importante en la carrera de Hanson. En un admirable gesto filantrópico, Eastman sacó de su bolsillo algunos millones de dólares para fundar la Escuela de Música Eastman de Rochester, y procedió a nombrar como director de la institución a Howard Hanson, quien por entonces tenía 28 años de edad. Esto ocurrió en 1924, y Hanson permaneció como director de la Escuela Eastman hasta 1964, ayudando a convertirla en uno de los institutos musicales de mayor reputación en toda América, y dirigiendo con frecuencia en conciertos y grabaciones a los distintos grupos musicales surgidos de la escuela.

La Sinfonía Romántica le fue encargada a Hanson por la Orquesta Sinfónica de Boston como parte de la celebración de su aniversario número 50. Cuestionado repetidamente sobre el título de la sinfonía, Hanson apuntó lo siguiente:

Como el título de mi Segunda sinfonía implica, representa para mí el asumir definitivamente una fase romántica. Reconozco, claro, que el romanticismo es, en este momento, el hijastro pobre, sin el status social de su hermano mayor, el neoclasicismo. Sin embargo, me apego al romanticismo aún más fervientemente, creyendo como creo que el romanticismo encontrará en este país un terreno fértil para un nuevo, joven y vigoroso crecimiento. Mi meta en esta sinfonía ha sido crear una obra joven de espíritu, romántica en temperamento y simple y directa en expresión.

Si al escuchar esta sinfonía de corte romántico usted siente curiosidad por saber qué influencias marcaron la obra de Hanson, aquí van algunas de ellas: el canto gregoriano, la solidez estructural de Palestrina y Händel, la orquestación de Respighi, y el estilo de Sibelius y Grieg. El estreno de la Sinfonía Romántica de Howard Hanson se llevó a cabo el 28 de noviembre de 1930, con la Orquesta Sinfónica de Boston dirigida por Serge Koussevitzki. No está de más mencionar que Koussevitzki impulsó decididamente la carrera de Hanson como director de orquesta, invitándolo con frecuencia a dirigir la orquesta bostoniana. Como homenaje a este apoyo, Hanson compuso en 1956 una de sus mejores obras orquestales, la Elegía, a la memoria de Koussevitzki, quien había muerto en 1951.

No hay duda de que Hanson logró buenos momentos románticos en su sinfonía, tal y como era su intención original. Lo que es dudoso es que se haya cumplido su profecía en el sentido de que el medio musical de los Estados Unidos habría de convertirse en un campo fértil para el desarrollo de un nuevo romanticismo.

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Localidades: $160 planta alta – $140 planta baja

Descuentos para estudiantes, maestros e INAPAM: $100

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Comentarios previos al concierto:  19:00 horas | Por: Ricardo Marcos, crítico musical

Vestíbulo del Teatro Universitario

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Informes: 83497621 y 22 | info@osuanl.com | www.osuanl.com | Facebook: Orquesta Sinfónica de la UANL

‘Nuestra Orquesta’ en radio

Miércoles: 16:30 a 18:00 horas | Opus 102 FM

El programa de la Orquesta Sinfónica UANL

Noticias, entrevistas, próximos conciertos, boletos gratuitos

Conduce: Ricardo Marcos

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OSUANL por televisión

Jueves, 19:30 horas / Canal 53 TV UANL

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DATOS:

Concierto de la Orquesta Sinfónica de la UANL.

Primera Temporada de Conciertos 2014.

Programa VII.

Nick Palmer, director huésped.

Yury Revich, violín.

Obras: Obertura ‘Las avispas’, de Vaughn Williams; Concierto para violín no. 2, de Paganini; y  Sinfonía no. 2, de Howard Hanson. 

Jueves 27 de marzo del 2014

Hora: 19:30 horas

Lugar: Teatro Universitario 

Costo: Planta baja: $ 160/Planta alta: $ 140

Descuentos para INAPAM y estudiantes: $100 (sólo planta alta)

Boletos: http://boleticket.com/ y en las taquillas del Teatro Universitario (una hora antes de la función)

Dirección: Praga y Trieste s/n. Colonia Residencial Las Torres. Campus Mederos UANL. Monterrey, Nuevo León.

Informes: 11000 330

 

 

 

Eventos, Teatro Universitario UANL

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