Programa V, de la Orquesta Sinfónica de la UANL

Feb 27, 2012 Comentarios desactivados en Programa V, de la Orquesta Sinfónica de la UANL by

 

Programa V, a cargo de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, dentro de su Primera Temporada 2012, con el director huésped Román Revueltas, y Gianfranco Pappalardo, piano; en el cual se interpretarán las piezas Obertura “Las criaturas de Prometeo”, de Beethoven; Concierto para piano No. 13. K. 415, de Mozart; y Sinfonía No. 1, de Walton.

 

Jueves 1 de marzo del 2012 / Teatro Universitario / 19:30 horas

 

PROGRAMA V

 

 

Obertura ‘Las criaturas de Prometeo’                                                              Beethoven

 

Concierto para piano no. 13, k. 415                                                                         Mozart

 

Allegro vivace

Andantino

Allegro ma non troppo

 

INTERMEDIO

Sinfonía no. 1                                                                                                            Walton

Allegro assai

Presto con malizia

Andante con malinconia

Maestoso-Brioso ed ardentemente-Vivacissimo-Maestoso

 

Director huésped: Román Revueltas Retes

Solista: Gianfranco Pappalardo Fiumara, piano

 

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Román Revueltas Retes, director huésped / Compositor, director de orquesta y violinista, Román Revueltas Retes es el continuador de la tradición artística de una familia que ha dado grandes nombres a la cultura de México. Realizó sus estudios en Israel, Bélgica y Alemania. Sus obras sinfónicas han sido estrenadas por orquestas como la Filarmónica de la Ciudad de México, la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, la Filarmónica de Jalisco y la Orquesta Sinfónica del Estado de México. Ha sido solista al violín con todas las orquestas mexicanas y sus presentaciones en el extranjero lo han llevado a ciudades como Los Ángeles, San Francisco, Lima, Bogotá, Roma, Madrid y Barcelona, entre muchas otras. Ha grabado diversas obras de autores mexicanos. Entre sus interpretaciones destaca su participación al lado del violinista Henryk Szeryng en la interpretación del Doble Concierto de J.S. Bach. Es el primer violinista mexicano en haber presentado en recital los 24 Caprichos para violín solo de N. Paganini. Fue concertino de la Orquesta Sinfónica de Barcelona y ha sido distinguido con el Premio Anual de la Unión de Cronistas de Música y Teatro.

Como director, ha actuado al frente de diferentes orquestas mexicanas como la Orquesta Sinfónica Nacional, la Orquesta Sinfónica del Estado de México, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, la Orquesta Sinfónica de Xalapa, la Orquesta Sinfónica Carlos Chávez, la Filarmónica de Acapulco, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato y la Orquesta de Cámara de Bellas Artes. Ha tenido también presentaciones en Francia, Italia y Sudamérica, dirigiendo la Orquesta Sinfónica Nacional de Argentina, la Orquesta Sinfónica Nacional de Ecuador, la Filarmónica del Veneto, l’Orchestre Symphonique de Mulhouse y otras agrupaciones orquestales. Fue director musical de la Orquesta San Ángel, conjunto que fundó en 1995. Posteriormente fue director titular de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado de México. Actualmente es director musical de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, uno de los mejores conjuntos orquestales de México.

 

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Gianfranco Pappalardo Fiumara, piano / Reconocido por su talento en escenarios del mundo, Gianfranco Pappalardo Fiumara es un pianista que realiza presentaciones solo y con orquesta, además de ser director artístico del Atelier Internacional de Música. Obtuvo su titulación con los máximos honores del Conservatorio de Milán, lugar donde estudió con los maestros Vincenzo Balzani y Bruno Canino.

Desde muy joven, Pappalardo Fiumara mostró un gran talento por la música y su pasión por el piano llegó a él a través de su abuelo. Ha ganado numerosos premios internacionales durante su carrera, como el Ibla Grand Prize en Nueva York. Ha realizado grabaciones para las compañías discográficas Pana Music en Milán, Bongiovanni en Bologna, RAI en Palermo y Roma Cappella del Quirinale.

Sus giras internacionales e interpretaciones de J.S. Bach y W.A. Mozart han sido siempre aclamadas por el público.

Ha ofrecido más de mil conciertos en Asia, América y Europa, en los más prestigiados escenarios internacionales: Carnegie Hall de Nueva York, La Sala Verdi y el Teatro “Alla Scala” de Milán, el Teatro Presidencial de Ankara, el Ateneo de Bucarest y el Teatro de Montreal. Ha publicado ensayos sobre Antonio Salieri, Carl Filtsch y W.A.Mozart. También es maestro de lectura musical para piano y teoría musical en el Conservatorio ‘G. Verdi’ de Milán y el ‘V. Bellini’ de Palermo, así como catedrático de historia de la música y musicología en la Universidad Kore de Enna.

 

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Comentarios a las obras

Por: Juan Arturo Brennan, crítico musical

LUDWIG VAN BEETHOVEN  (1770-1827)

Obertura a Las criaturas de Prometeo, Op. 43

Tal y como me la contaron a mí cuando era niño (es decir, hace ya un montón de años), la leyenda de Prometeo va más o menos así, en su versión simplificada…

Había una vez un titán llamado Prometeo, que se dedicaba entre otras cosas a observar con curiosidad a los hombres. Un buen día, a Prometeo se le ocurrió que la humanidad no podría prosperar sin un poco de ayuda externa, así que decidió echarle una mano al hombre primitivo: se robó el fuego del cielo y bajó a la tierra para entregarlo a los hombres. Y en efecto, tal como Prometeo lo había imaginado, el hombre progresó rápidamente gracias al fuego recién recibido. Pero a Prometeo no le fue muy bien en esta aventura. Resulta que en el Olimpo (como en otras cúspides jerárquicas) siempre creyeron que era mejor mantener al hombre en la ignorancia, así que los dioses montaron en cólera contra el titán y le impusieron un castigo singular: lo ataron a una roca del Cáucaso, donde a diario lo visitaba un feo y enorme buitre que le devoraba el hígado. Cada noche, el hígado de Prometeo se regeneraba, y cada día el buitre regresaba a comérselo, de manera que el suplicio se prolongaba indefinidamente. Pobre Prometeo: sufrir semejante cirugía radical sin el beneficio de la anestesia. Y pobre buitre: estar a dieta diaria de hígado sin el beneficio de un poco de cebolla o alguna salsa picante…

Esto es lo que recuerdo del añejo asunto de Prometeo, pero una rápida visita a la enciclopedia más cercana me proporciona otros datos al respecto. Además del horrible tormento al que sometió a Prometeo, el dios Zeus inventó otro regalito para la humanidad: creó a Pandora y la mandó a la tierra, donde ella destapó su famosa caja y de ahí salieron todas las pestes, desgracias y catástrofes habidas y por haber. Y hay más: cuando Prometeo ya había soportado mucho castigo del horrendo pajarraco carroñero que le comía el hígado cada día, Zeus se apiadó de él y mandó a Hércules a matar al bicho. Por supuesto, ahí no termina la historia, pero como estos asuntos mitológicos son tan complicados como algunas telenovelas, lo dejamos ahí para acercarnos un poco al Prometeo de Ludwig van Beethoven.

En el año 1800, el compositor recibió el encargo de componer la partitura para un ballet que habría de ser coreografiado por el famoso Salvatore Vigano. La coreografía estaba basada en un libreto que no sólo se apartaba radicalmente del mito original de Prometeo, sino que además omitía por completo el carácter heroico y rebelde del titán. Para el estreno del ballet, el programa incluyó este texto descriptivo de la acción:

Los filósofos griegos describen a Prometeo como un alma elevada, que halló ignorantes a los hombres de su tiempo y los redimió a través de las ciencias y las artes, y les dio modales, costumbres y moral. Como resultado de esa concepción, dos estatuas que han cobrado vida son introducidas en este ballet. Tales estatuas, por el poder de la armonía, se hacen receptivas de todas las pasiones humanas. Prometeo las guía al Parnaso para que Apolo, dios de las artes, las ilumine. Apolo les asigna como maestros a Anfión, Orión y Orfeo para el aprendizaje musical; a Melpómene para enseñarles la tragedia; a Pan y Terpsícore para adiestrarlos en la Danza Pastoral; y a Baco para que aprendieran la Danza Heroica de la que fue creador.

Sobre el libreto derivado de este argumento, Beethoven escribió su partitura de ballet, dividida en una obertura y 16 números de danza. Entre estos números hay varios diseñados especialmente para el lucimiento del coreógrafo Vigano y su esposa, quienes bailaron los roles de las estatuas mencionadas. El estreno de Las criaturas de Prometeo se llevó a cabo el 28 de marzo de 1801 en el Teatro Hofburg de Viena, y al parecer estuvo dedicado a la emperatriz María Teresa. El ballet resultó exitoso, al grado de que antes del fin de 1802 ya había sido representado más de 20 veces. Ante el hecho de que la obertura es el único número del ballet que no se baila, es posible afirmar que en ella está lo mejor de la música de Beethoven, ya que para su creación no hubo limitaciones de ningún tipo. Sin embargo, los detalles más interesantes de la partitura de Las criaturas de Prometeo se encuentran después de la obertura. Tenemos, por ejemplo, que para esta obra Beethoven utilizó el arpa y el bassett horn, instrumentos muy poco usuales en su orquestación. Y como detalle mucho más significativo está el hecho de que el último número del ballet es una serie de variaciones sobre un tema de contradanza que, tres años más tarde, haría una importante aparición como uno de los temas principales del último movimiento de la Sinfonía Heroica de Beethoven. Por este hecho, algunos historiadores y musicólogos suponen que en algún momento Beethoven comparó a Napoleón Bonaparte con Prometeo. ¿No es más fácil imaginar que Napoleón sería, en todo caso, más semejante a Pandora?

 

WOLFGANG  AMADEUS  MOZART  (1756-1791)

Concierto para piano y orquesta No. 14 en mi bemol mayor, K. 449

Los años comprendidos entre 1784 y 1786 fueron especialmente productivos en la carrera de Mozart, en particular en lo que se refiere a la creación y ejecución de sus conciertos para piano.  A lo largo de estas tres temporadas, Mozart compuso 12 de sus conciertos para piano y orquesta (los numerados del 14 al 25), considerados hasta la fecha como lo más importante de su producción en este género, y como pieza fundamental de todo el repertorio concertante para el piano. Resulta que, por coincidencia, Mozart aprovechó este período de bonanza musical para comenzar a llevar el catálogo sistematizado de sus obras, cosa que hasta entonces no había hecho. Así, el 9 de febrero de 1784 el compositor dio entrada en su recién inaugurado catálogo al Concierto para piano K. 449; en un corto período de tiempo, Mozart compuso sus dos siguientes conciertos pianísticos, K. 450 y K. 451. Una buena muestra del auge que estos tiempos representaron para Mozart en el campo de los tradicionales conciertos por suscripción o academias, puede hallarse en una carta que le escribió a su padre, Leopold Mozart, el 10 de febrero de 1784, justo al día siguiente de consignar en su catálogo la terminación del Concierto K. 449. En esa carta, Mozart anexaba a su padre una lista de 174 aristocráticos suscriptores para una de sus academias, y añadía:

 

Por mi parte, tengo unos treinta más que Richter y Fischer juntos, pues en los tres últimos miércoles de cuaresma, comenzando el 17 de marzo, daré tres conciertos por suscripción en la Sala Trattner; el precio por los tres conciertos es de 6 florines. Daré dos conciertos en el teatro este año, así que bien te podrás figurar que debo tocar cosas nuevas, lo cual significa componerlas. La mañana entera la dedico a mis alumnos y casi todas las tardes tengo que tocar… ¿No tengo bastante quehacer? No creo perder la práctica en estas circunstancias.

 

No está de más señalar que en la parte de la carta en que Mozart le dice a su padre que tiene la obligación de tocar todas las tardes, procede a hacer una larga lista de 22 compromisos que tiene entre el 26 de febrero y el 3 de abril. Es decir, todo parece indicar que esta fue una época de cierta abundancia para Mozart, lo que le permitió sobrellevar relativamente bien su situación de hombre de familia. (Cabe recordar que Mozart se había casado el 4 de agosto de 1782 con Constanza Weber, y que los hijos pronto habían comenzado a nacer… y a morir).  Así pues, resulta muy posible que Mozart mismo haya estrenado el recién terminado Concierto K. 449 en una de las academias que ofreció por esas fechas en la Sala Trattner de Viena.

El Allegro vivace inicial del Concierto K. 449 es un movimiento que, en contra de la costumbre casi invariable, se mueve en un compás de ¾ que se asemeja más a un minueto que a un primer allegro de concierto. Este trozo de ambiente inconfundiblemente cortesano se inicia con una introducción orquestal relativamente extensa, y en el desarrollo de sus ideas es posible detectar una interesante dualidad: por una parte, una indudable seriedad de intención en los perfiles melódicos y armónicos del movimiento, y por la otra, una juguetona alternancia de temas y frases entre el piano y la orquesta. El segundo movimiento es un Andantino que habita un ámbito tranquilo y contemplativo, pero que no llega al plano melancólico que es posible hallar en otros movimientos lentos de Mozart. Para el movimiento final del Concierto K. 499 el compositor propone una introducción marcial y extrovertida, seguida de un discurso brillante, rítmicamente muy atractivo y de un desarrollo formal compacto, transparente y al mismo tiempo novedoso. Respecto a este movimiento, el musicólogo William Kinderman anota lo siguiente:

 

Lo más llamativo es el finale contrapuntístico, cuyos retornos al tema del rondó nunca son repetidos literalmente, sino que son constante y graciosamente variados en un movimiento en el que la sofisticación técnica está indisolublemente mezclada con una atmósfera cómica que recuerda a la opera buffa.

 

De manera más general, Charles Rosen afirma que este concierto (junto con los conciertos para piano K. 413 y 414) es un claro ejemplo de lo que él llama “el estilo de cámara” en los conciertos pianísticos de Mozart. Rosen indica que hay en estos conciertos mucho del espíritu de las serenatas mozartianas, y que en ciertos pasajes el compositor logró plasmar, en un medio distinto, algunos de los ambientes introspectivos que caracterizan a sus mejores cuartetos de cuerdas.

 

WILLIAM WALTON (1902-1983)

Sinfonía No. 1 en si bemol menor

Como ocurrió antes (y también después) con varios de sus colegas más ilustres, a William Walton no le fue fácil la creación de su Primera sinfonía. Los apuntes biográficos que trazan en líneas paralelas su vida personal y su trabajo creativo indican que el compositor inglés trabajó en esta obra entre 1932 y 1935. Esta atractiva y potente sinfonía de Walton es un buen ejemplo de música pura, abstracta y absoluta, ya que no hay en ella datos que apunten hacia intenciones descriptivas o programáticas. Sin embargo, resulta interesante saber que en un breve comentario sobre la obra, publicado en el sitio Internet de la Orquesta Filarmónica de Berlín, se encuentra esta interesante observación:

 

Tanto en sus momentos tumultuosos como en los tiernos, esta sinfonía refleja quizá algunos eventos en la vida del compositor en la época de su creación, cuando una prolongada relación había terminado y una nueva mujer había entrado en su vida.

 

En las manos de un compositor más extrovertido y comunicativo que Walton, este asunto del tránsito de una relación romántica a otra pudo haber dado origen a una especie de “sinfonía confesional” a la manera de la Sinfonía fantástica (1830) de Héctor Berlioz (1803-1869). Sin embargo, no hay un solo momento en la Primera sinfonía de Walton en el que el compositor parezca estar aludiendo a sus emociones o a las damas en cuestión.

Aunque parezca redundante, en el entendido de que las designaciones de sus movimientos lo expresan con claridad, la audición de la Primera sinfonía de Walton permite descubrir una obra de numerosos y variados estados de ánimo. La música es alternativamente pastoral, tormentosa, bucólica, heroica, dramática, y esta variedad de expresión es matizada a lo largo de la pieza con los colores generalmente oscuros que provee la poco usual tonalidad de si bemol menor. Se ha dicho de esta sinfonía que debe parte de su estilo y lenguaje a Anton Bruckner (1824-1896) y a Paul Hindemith (1895-1963). Al escuchar la obra, el oyente puede descubrir, también, la influencia de los compositores nórdicos del romanticismo tardío y el modernismo temprano, incluyendo por supuesto de manera importante a Jean Sibelius (1865-1957).

El primer movimiento es oscuro, serio, poderoso, y en su estructura de corte tradicional es fácilmente perceptible el trabajo del compositor sobre los temas planteados. El segundo movimiento cumple las funciones de un scherzo, y a pesar de la malicia indicada por Walton, se trata no de un juego ligero, sino de un scherzo serio y enérgico. Aquí, hay algunos momentos de orquestación un poco más luminosa que la del Allegro assai inicial. Este es un scherzo muy breve y contundente, que carece del tradicional episodio central lento, y que en sus últimos compases ofrece una atractiva coda, señalada por una inesperada pausa previa al potente final.

El tercer movimiento es encabezado por un lánguido y expresivo solo de flauta, que reaparece muy brevemente en las páginas finales del Andante con malinconia. Aquí, la melancolía de Walton se percibe como una melancolía tensa, profunda, preocupada, con una intensa carga emotiva y expresiva. La música más brillante y extrovertida de la Primera sinfonía de Walton se encuentra en las secciones segunda y tercera del movimiento final. (En la segunda hay un muy atractivo episodio fugado, que según dicen los especialistas, le fue sugerido por su colega y amigo Constant Lambert, 1905-1951). Sin embargo, el compositor no pierde nunca de vista el ambiente serio y oscuro planteado desde el inicio de la obra. Antes de la poderosa coda de la obra, Walton propone un breve interludio contemplativo y delicado. Las dramáticas pausas de los últimos compases recuerdan claramente el final de la Quinta sinfonía (1915-1919) de Sibelius.

La Sinfonía No. 1 de Walton recibió un estreno parcial cuando Hamilton Harty dirigió los tres primeros movimientos de la obra con la Orquesta Sinfónica de Londres. Después de numerosas dudas y tropiezos creativos, el compositor concluyó la obra en agosto de 1935. El estreno formal de la sinfonía terminada, de nuevo bajo la batuta de Harty, se realizó el 6 de noviembre de ese año, con la Orquesta Sinfónica de la BBC. Cosa insólita, un par de meses después, en enero de 1936, circulaba ya comercialmente la grabación de la obra realizada por Harty. Para los interesados en los datos personales, las mujeres mencionadas en el breve párrafo arriba citado fueron Imma von Doernberg, de quien se separó en 1934, y Alice Wimborne, quien estuvo con el compositor desde ese año y hasta su muerte en 1948. La partitura de la Sinfonía No. 1 fue dedicada por Walton a Imma von Doernberg.

 

 

 

 

DATOS:

 

Concierto de la Orquesta Sinfónica de la UANL

Primera Temporada 2012

Programa V

Director huésped: Román Revueltas

Solista: Gianfranco Pappalardo, piano

Obertura “Las criaturas de Prometeo”, de Beethoven;

Concierto para piano No. 13. K. 415, de Mozart;

y Sinfonía No. 1, de Walton

Jueves 1 de marzo del 2012, 19:30 horas

Teatro Universitario UANL
Dirección: Praga y Trieste s/n, Fraccionamiento Las Torres.
Unidad Mederos de la UANL.

Monterrey, Nuevo León.

 

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LOCALIDADES y BOLETOS: Jueves 1 de marzo/ TEATRO UNIVERSITARIO / 19:30 horas.

$160 planta baja / $140 planta alta

Descuentos a estudiantes, maestros e INAPAM: $100 [sólo planta alta]

Venta: Ticketmaster y Taquilla del Teatro Universitario {una hora antes de la función}

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Comentarios previos al concierto

Jueves, 19:00 horas / Vestíbulo del Teatro Universitario / Por: Ricardo Marcos, crítico musical

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OSUANL en vivo por radio y televisión: Jueves, 19:30 horas / Opus 102 FM – Canal 53 TV UANL

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‘Nuestra Orquesta’ en radio

El programa de la Orquesta Sinfónica UANL

Miércoles, de 16:30 a 18:00 horas / Simultáneamente por: Opus 102 FM y Radio UANL 89.7FM

Conduce: Jorge Orozco / Producción: Josefina Benavides

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Informes: 83497621 y 22 – info@osuanl.com – www.osuanl.com – Facebook: Orquesta Sinfónica de la UANL

Eventos, Teatro Universitario UANL

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