Programa I, de la Orquesta Sinfónica de la UANL

Ene 21, 2012 Comentarios desactivados en Programa I, de la Orquesta Sinfónica de la UANL by

 

Programa I, a cargo de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, dentro de su Primera Temporada 2012, con el director huésped Jeffrey Rink, e Irasema Terrazas, soprano; en el cual se interpretarán las piezas Obertura “Candide”, de Bernstein; Knoxville Verano de 1915, de Barber; y Sinfonía No. 4, de Mahler.

 

Primera Temporada

                            Conciertos 2012

 

CONCIERTO INAUGURAL

 

Dos únicas presentaciones:

2 de febrero / Teatro Universitario / 19:30 h

5 de febrero / Teatro de la Ciudad / 12:00 h

 

PROGRAMA I

 

Obertura Candide                                                                                                       Bernstein

Knoxville Verano de 1915                                                                                              Barber

 

INTERMEDIO

 

Sinfonía no. 4                                                                                                                  Mahler

 

Contemplativo. Sin apurar

En movimiento cómodo. Sin prisa

Tranquilo

Muy cómodo

 

Director huésped: Jeffrey Rink

Solista: Irasema Terrazas, soprano

 

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Jeffrey Rink, director huésped / “Rink dirigió ‘Otelo’ en un concierto de clase mundial”, publicó el periódico Boston Globe. “El más destacado director de la música de Verdi en Boston”, comentó el Boston Phoenix. “Rink confirma que él es un director que comprende y observa fielmente las intenciones del compositor, con musicalidad elegante, precisión y eficiencia sin movimientos excesivos”, declaró el diario La Libertè de Suiza, mientras que El Economista de México se refirió a él como un artista ubicado “entre los mejores en su generación de directores”. Galardonado con el Premio Jacopo Peri 2005 por sus destacadas contribuciones al arte de la ópera, el señor Rink fue designado recientemente como director de la Orquesta Sinfónica Northwest de Florida, así como catedrático distinguido en dirección orquestal en el Northwest Florida State College. Como director invitado recientemente encabezó la producción de ‘La Bohème’ con el Maryland Opera Theatre, montaje que fue calificado por el periódico Washington Post “tan bueno como cualquier ‘Bohème’ que puedas ver de este lado, en el Metropolitan Opera o en el Covent Garden”. En 2001, Rink debutó como director invitado con la Nueva Filarmónica de Japón y con la Filarmónica de Tokio y, en 2002, dirigió un concierto de música china y occidental en el Carnegie Hall, el cual registró localidades agotadas. Recientemente concluyó su labor de 18 años como director musical del Coro Pro Música y de 13 años como director musical de la Newton Symphony Orchestra. Durante su estadía en Boston también fue director de actividades orquestales en la Longy School y actualmente se encuentra celebrando su 14º aniversario como director musical de la Concert Opera. La labor de Rink con el Coro Pro Música fue enmarcada por numerosas contribuciones significativas a la ópera en versiones de concierto, incluyendo las interpretaciones de Carmen, Fausto, Sansón y Dalila, Cavalleria Rusticana, Pagliacci, Turandot, Otelo, Macbeth, Nabucco, Attila, La Traviata y Mefistófeles. Durante su dirección de 8 años al frente de la New England Philharmonic, el ensamble fue reconocido nacionalmente en tres temporadas por la ASCAP, gracias a su programación y apertura hacia la nueva música, habiendo estrenado más de 20 obras. En 1986 fue designado por Christopher Hogwood como director asistente de la Sociedad Haendel y Haydn, puesto que mantuvo hasta el verano de 1990. Ha recibido grandes elogios de los periódicos Boston Globe, The Washington Post, New Yorker Magazine, The London Musical Times, Poland’s Glos Wybrzeza, El Economista (Ciudad de México), The Manila Standard y La Liberté de Suiza. En 1993 hizo su debut en Asia dirigiendo conciertos en Manila con la soprano de la Metropolitan Opera, Barbara Kilduff. Desde el inicio de 1996, Rink ha dirigido en dos ocasiones L’Orchestre de Fribourg (Suiza), así como a The Nashua Symphony Orchestra (New Hampshire), The Tuscaloosa Symphony (Alabama) y The Polish Baltic State National Philharmonic en Polonia, evento en el cual fue el único estadounidense seleccionado para participar en la celebración del cambio de milenio de la ciudad polaca de Gdansks. Además se ha presentado junto a la Orquesta Sinfónica de Tokio, la Orquesta de Cámara Telemann en Japón y la Filarmónica de Querétaro, en México. En noviembre de 2000, Rink dirigió una exitosa interpretación de ‘La Pasión según San Juan’ de Bach con el Ensamble de Tokio y, en marzo de 2002, dirigió los aclamados conciertos de ‘La Flauta Mágica’ en el Nuevo Teatro Nacional de Tokio. Desde otoño de 2002, el maestro Rink ha dirigido en dos ocasiones programas con la Orquesta Sinfónica Carlos Chávez y la Orquesta de Cámara del Teatro de Bellas Artes en México. Con el Coro Pro Música dirigió los estrenos en Estados Unidos de ‘La infancia de Cristo’ de Berlioz, así como ‘Romeo y Julieta’, interpretaciones que fueron realizadas con instrumentos de la época. En enero 2006 apareció como director invitado de la Orquesta Sinfónica Northwest de Florida. En septiembre de 2006 Rink dirigió la Filarmónica de Tokio en un programa con música de Berlioz, en donde incluyó la obra recientemente descubierta ‘Messe Solonnelle’. En junio de 2006 dirigió el estreno en Boston de ‘Attila’ de Verdi y, en las temporadas 2003 y 2004, participó como asistente de la Orquesta Sinfónica de Boston, colaborando con directores de la talla de James Levine, James Conlon, Hans Graf, Robert Spano, Rafael Frübeck de Burgos, Sir Colin Davis y Gennady Rozhdestvensky.  Además de su trabajo con la Orquesta Sinfónica Northwest de Florida, las interpretaciones recientes de Rink incluyen apariciones con la Orquesta de Cámara del Teatro de Bellas Artes en la Ciudad de México, un concierto de la Misa en si menor de Bach con la Orquesta Sinfónica de Charleston (Carolina del Sur), así como ejecuciones en el Teatro Lírico de Europa, donde se incluyeron producciones de ‘Rigoletto’, Lucia di Lammermoor y Turandot. Ha sido invitado especial para interpretar ‘La Traviata’ en el San Pedro Art Fest, así como la interpretación de la Sinfonía no. 2 de Mahler, celebrada en Tokio en 2011.

 

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Irasema Terrazas, soprano / La soprano Irasema Terrazas cuenta con repertorio en ópera y opereta que ha cantado con compañías independientes mexicanas, con la Compañía Nacional de Ópera y en Temporada Lírica de Perú. Entre sus interpretaciones destacan Pamina en Die Zauberflöte, Susanna en Le nozze di Figaro y Venus en Ascanio in Alba de W. A. Mozart, Adina en L’elisir d’amore de Donizetti, Leïla en Les Pêcheurs de Perles y Micaela en Carmen de Bizet, Musetta en La Bohème de Puccini, Hanna Glawari en Die lustige Witwe, entre otras. Ha cantado recitales en México, Suiza y Francia con música de cámara y música barroca al lado de los ensambles: La Fontegara, La Real Cámara de España, Ludere, Signos y Orquesta de Percusiones Percutoris, por mencionar algunos. Ha interpretado repertorio de concierto al frente de las más distinguidas orquestas mexicanas y de los ensambles de cámara de la Chicago Sinfonietta y de la Ópera de Berlín: obras distintivas de Bach, Pergolesi, Vivaldi, Mozart, Haendel, Beethoven, Mendelssohn, Barber, Mahler, Grieg, Paray, Orff, Sibelius y repertorio mexicano. Dentro del ámbito del teatro de cámara y de los musicales, ha formado parte de diversos elencos para OCESA-División Teatro. Cuenta además con participaciones con La Máquina de Teatro y Teatro Línea de Sombra. Ha recibido distinciones de: Asociación de Periodistas Teatrales, Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música, Concursos de canto “Morelli” y “Araiza”, UNAM -Medalla Gabino Barreda-. Fue Becaria del FONCA como Intérprete con Trayectoria Destacada. Cuenta con estudios de posgrado realizados en la Schola Cantorum Basiliensis (Suiza) y con Licenciatura en Canto por la Universidad Nacional Autónoma de México, habiéndose recibido con Mención Honorífica.

 

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Comentarios a las obras

Por: Juan Arturo Brennan, crítico musical

 

LEONARD BERNSTEIN  (1918-1990) / Obertura a Candide

En la recámara de Voltaire.

Voltaire, muy viejo, vestido de camisón y gorro blancos, duerme en su cama. Frente a él, sobre la cama, hay un atril portátil sobre el que se encuentra un enorme libro manuscrito abierto, un tintero y una pluma de ganso. Durante la obertura, Voltaire duerme.

(Obertura: Allegro molto con brio)

Al final de la obertura, entra a la recámara un sirviente chino con cola de caballo y se apresura hasta la cama llevando un tarro de chocolate caliente. Sacude a Voltaire y lo despierta. Voltaire toma sorbos del chocolate, tose, le devuelve el tarro al sirviente, y éste se apresura a salir de la recámara. Voltaire bosteza, se estira, se cala unos espejuelos con montura de acero y toma la pluma de ganso y el libro manuscrito.

VOLTAIRE (leyendo sobre el acompañamiento de una cajita de música):

-En Westfalia, en el castillo del barón Thunder-Ten-Tronck, vivían cuatro jóvenes. Todos ellos eran muy felices porque sabían que vivían en el mejor de los castillos posibles, en el mejor de los países posibles, en el mejor de los mundos posibles. El más feliz de todos era el noble joven Candide. Aunque era sólo un primo bastardo, se le permitía graciosamente usar las mejores ropas de segunda mano y volar el tercer mejor halcón de la baronía.

Es así como se inicia la comedia musical Candide, basada en la novela satírica homónima de Voltaire, y estrenada en Broadway el primero de diciembre de 1956, con libreto de Lillian Hellman y música de Leonard Bernstein. Vayamos primero a los antecedentes. François-Marie Arouet, mejor conocido como Voltaire (1694-1778) es hasta nuestros días una de las figuras culminantes de la literatura francesa, habiendo conjugado en su obra la capacidad crítica y la ironía que sintetizan lo mejor del pensamiento francés de su tiempo. En sus escritos, Voltaire propaga vigorosamente un ideal de progreso al cual los pensadores y filósofos posteriores se han mantenido receptivos. Su larga vida abarcó los últimos años del clasicismo y las vísperas de la revolución; en esos años, sus obras fueron un factor determinante en la dirección que habría de tomar la civilización europea. A finales del año de 1758 Voltaire escribió la más famosa de sus obras, la novela satírica Candide. El protagonista de Voltaire es un optimista confirmado, y su maestro, el Dr. Pangloss, le ha inculcado la convicción de que éste es el mejor de los mundos posibles. Acompañado por su amada Cunegonda, Candide decide dejar su hogar en Westfalia y lanzarse por el mundo en busca de la verdad, la bondad y la honestidad. Deambulando de ciudad en ciudad (Lisboa, París, Buenos Aires, etc.), Candide y Cunegonda encuentran sólo miseria, tragedia, desastres y ambición humana. Candide es golpeado, humillado, engañado y finalmente obligado a descender al ínfimo nivel moral del mundo que lo rodea. Amargado y desilusionado, Candide decide finalmente sentar cabeza y ocuparse de sus propios asuntos: se casa con Cunegonda, quien para entonces es una mujer vieja y fea. Esta es, a grandes rasgos, la anécdota de la novela de Voltaire sobre la que Lillian Hellman basó su incisivo y atrevido libreto para la comedia musical homónima, a la que Leonard Bernstein habría de ponerle música. A partir de la mención de Bernstein, sería fácil salir apresuradamente del paso y referirse a él en este caso como Bernstein, compositor. No hay que olvidar, sin embargo, que este peculiar personaje de la música del siglo XX fue también director de orquesta, pianista, escritor, conferencista, maestro, y uno de los grandes divulgadores musicales de todos los tiempos. Cuán acertado está Robert Sabin al afirmar que Leonard Bernstein atacó cada una de sus múltiples carreras con energía inextinguible y ambición singular, y que siendo un showman consumado, su estilo fue capaz de atraer una audiencia variadísima, que abarcó desde adolescentes inexpertos hasta melómanos cultivados. Por otra parte, Bernstein puede ser considerado como una excepción entre los músicos jóvenes de su generación, ya que él nunca fue conservador, sintiendo de hecho una mayor atracción por la música moderna que por los clásicos, desde sus años de estudiante. Fue justamente en esos años que Bernstein tuvo sus primeros contactos con la escena, contactos que habrían de fructificar más tarde en sus diversas incursiones por la música para cine y para teatro. Durante su paso por la Escuela Latina de Boston, Bernstein produjo y dirigió espectáculos musicales que iban desde operetas y comedias musicales hasta obras como Carmen, de Bizet. Entre las influencias principales que ayudaron a moldear al joven y rebelde Bernstein pueden mencionarse a Aaron Copland y a Dmitri Mitropoulos, por cuyo poder intelectual, técnica heterodoxa y poderoso dinamismo Bernstein sintió una gran admiración. Su espíritu contestatario queda en evidencia a través de una anécdota de sus años de estudiante. Las autoridades de Boston, conservadoras al fin y al cabo, prohibieron a Bernstein producir la obra La cuna se mecerá, de Marc Blitzstein, pieza declaradamente izquierdista, en un recinto estatal. Bernstein, obstinado, la produjo por su cuenta en el Auditorio Harvard, dándose además el lujo de escandalizar a propios y extraños otorgando a su hermana Shirley, de quince años de edad, el papel de una prostituta. Esta misma inclinación a épater les bourgeois puede ser detectada en la música compuesta por Bernstein, que si bien no está a la altura de nombres como Copland, Foss, Barber, Schuman, Cowell, Piston o Sessions, sí comunica la misma seguridad, el mismo fuego, la misma vitalidad y la misma versatilidad que la figura de Bernstein en el podio de una orquesta. Además de sus obras para piano y su música sinfónica, aquí es especialmente pertinente mencionar las obras escritas por Bernstein para diversos medios representativos. En el campo de la ópera, compuso Trouble in Tahiti en 1952; para ballet, escribió Fancy Free en 1944 y Facsimile en 1946; en 1954 realizó la partitura para la película On the waterfront; y en el área de la comedia musical, además de Candide, Bernstein compuso On the town en 1944, Peter Pan en 1950, Wonderful town en 1953, y la muy exitosa West Side Story en 1957, llevada a la pantalla unos años después. A propósito de éxitos y fracasos, vale la pena mencionar que Candide fue, relativamente, el único fracaso de taquilla que se recuerde en la prolífica carrera de Bernstein; después del estreno, Candide tuvo solamente 73 funciones antes de cerrar su temporada. Sin embargo, en 1973 se realizó una nueva producción de la obra, mucho más exitosa, con una buena coreografía, un libreto más vivaz y una mejor presentación, que le valieron a Candide cinco premios Tony y el premio de los críticos de drama de Nueva York como la mejor comedia musical del año.

 

SAMUEL BARBER  (1910-1981) / Knoxville: Verano de 1915, Op. 24

James Agee (1909-1955) comenzó su carrera literaria muy temprano, escribiendo cuentos, poemas, ensayos, reseñas, artículos y obras de teatro en la escuela secundaria. Estudió en la Universidad de Harvard y fue periodista durante 15 años, período en el que sus deberes cotidianos le impidieron escribir tanto como hubiera querido. Con el paso del tiempo, se convirtió en un importante crítico literario y cinematográfico, y escribió algunos guiones para cine. En la última etapa de su vida, Agee escribió la novela autobiográfica Una muerte en la familia, en la que exploró la devastadora experiencia de la muerte de su padre, ocurrida en un accidente automovilístico en 1916. Como prólogo a esta novela, Agee utilizó un texto, también autobiográfico, que había escrito varios años antes; es este texto el que da forma y continuidad a la obra Knoxville: Verano de 1915, de Samuel Barber. La pieza se inicia con una introducción orquestal de espíritu bucólico, protagonizada por los alientos-madera, que son complementados por las cuerdas y el arpa. En seguida, la soprano canta la primera parte del texto de James Agee. Ha llegado ese momento de la tarde en que la gente se sienta en sus terrazas, meciéndose suavemente y hablando suavemente y mirando la calle y asumiendo su esfera de posesión de los árboles, de los colgantes nidos de las aves, hangares. La gente pasa; las cosas pasan. Un caballo, tirando un carro, marcando en el asfalto la música de su hierro hueco; un auto ruidoso; un auto callado; gente en parejas, sin prisa, riñendo, cambiando su peso de cuerpo estival, conversando casualmente, sobre ellos el sabor de vainilla, fresa, papel prensado y leche almidonada, sobre ellos la imagen de amantes y jinetes, enfrentados con payasos de translúcido ámbar. Sigue un breve interludio en el que la música es más agitada que al principio, y de cualidades más urbanas que bucólicas. El siguiente trozo vocal del texto de Agee es cantado también con mayor intensidad. Un tranvía que eleva su rugido de hierro; se detiene, campanea, arranca; con estertores; levantando y elevando de nuevo su creciente rugido de hierro y nadando sus doradas ventanas y asientos de paja en el pasado y el pasado y el pasado, la gris chispa estallando y maldiciendo por encima como un pequeño espíritu maligno enviado a seguirle la huella; el chillido de hierro se eleva con la velocidad creciente; aún elevado, desfallece; se detiene; la desfalleciente campana; se eleva de nuevo, aún más débil, desfalleciendo, levantando, se levanta, desfallece perdido; olvidado. Ahora la noche es un rocío azul. Viene otro interludio orquestal, y el siguiente fragmento del texto es cantado en un ambiente tranquilo y contemplativo. Ahora la noche es un rocío azul, mi padre ha drenado y enrollado la manguera. A lo largo de los prados, como un frágil fuego que respira. Padres en las terrazas; se mecen y se mecen. Las floridas enredaderas cuelgan sus viejos rostros en cuerdas húmedas. El seco y exaltado sonido de las langostas que viene de todo el aire a la vez encanta mis tímpanos. El siguiente interludio orquestal es alternativamente austero y dulce, y tiene un sonido inconfundiblemente estadunidense. Este interludio da paso, de nuevo, a la voz de la soprano, que al principio parece conversar y, más tarde, toma un perfil más dramático. En el alto y húmedo césped del patio trasero mi padre y mi madre han extendido mantas. Nos tendemos todos ahí, mi madre, mi padre, mi tío, mi tía, y yo también me tiendo. No hablan mucho, y la plática es callada, sobre nada en particular, de absolutamente nada en particular, de nada de nada. Las estrellas son grandes y vivas, cada una parece una sonrisa muy dulce, y parecen muy cercanas. Toda mi gente son cuerpos mayores que el mío… con voces suaves y sin sentido como las voces de pájaros dormidos. Uno es un artista, vive en casa. Una es músico, vive en casa. Una es mi madre que es buena conmigo. Uno es mi padre que es bueno conmigo. Por alguna casualidad, aquí están, todos en esta tierra; y quién dirá algún día del dolor de estar en esta tierra, tendido, en mantas, sobre el césped, en una noche de verano, entre los sonidos de la noche. Dios bendiga a mi gente, mi tío, mi tía, mi madre, mi buen padre, oh, que los recuerde con amor en su momento de angustia; y en la hora en que deban partir. El último interludio, semejante en espíritu al anterior, muestra claramente la influencia de la música de Aaron Copland (1900-1990). La soprano ofrece la última parte del texto de Agee. Después de un rato me llevan dentro y me meten a la cama. El sueño, suave, sonriente, me lleva hacia ella: y ellos me reciben, quienes me tratan suavemente como alguien familiar y bienamado en esa casa: pero nunca, oh nunca, jamás; pero nunca jamás me dirán quién soy. Finalizado el texto, la obra concluye con un breve postludio, escrito en el mismo carácter bucólico que la introducción. Knoxville: Verano de 1915, fue compuesta por Barber en 1947 gracias a un encargo de la soprano Eleanor Steber, quien la estrenó el 9 de abril de 1948 acompañada por la Orquesta Sinfónica de Boston bajo la batuta de Serge Koussevitzki.. En cuanto a la novela de Agee, fue publicada en 1957, dos años después de la muerte de su autor, y fue galardonada póstumamente en 1958 con el Premio Pulitzer en la categoría de ficción. Knoxville, Tennessee, es el pueblo natal de Agee.

 

GUSTAV MAHLER (1860-1911) / Sinfonía No. 4 en sol mayor

En más de una ocasión, la Cuarta sinfonía de Gustav Mahler ha sido calificada como su sinfonía ligera, o sinfonía fácil. Es posible que, en comparación con sus otras nueve sinfonías, la cuarta sea, en efecto, menos densa, pero el caso es que calificar de ligera o fácil a cualquier obra de Mahler se antoja un tanto temerario. Respecto al lugar que la Cuarta sinfonía de Mahler ocupa en el contexto de su producción sinfónica, el musicólogo Hans Redlich nos dice que las sinfonías 2, 3 y 4 de Mahler forman una unidad indivisible, no sólo desde el punto de vista musical sino también desde el punto de vista filosófico. He aquí las palabras textuales de Redlich al respecto: “Estas tres sinfonías reflejan la lucha del compositor por hallar sus creencias religiosas duraderas, y su hallazgo de ellas a través de la victoria del amor y el perdón sobre la duda y el miedo”. La relación entre estas sinfonías es tan estrecha, en efecto, que la cuarta fue concebida por Mahler a partir de música que había escrito con la intención original de incorporarla a la Tercera sinfonía. Hoy sabemos que una de las principales fuentes de inspiración para Mahler fue la antología poética romántica titulada El cuerno mágico del doncel. De hecho, Mahler compuso en 1888 un ciclo de doce canciones para voz y orquesta sobre poemas de esa antología y más tarde habría de utilizar la misma fuente como materia prima para sus sinfonías 2, 3 y 4. En el año de 1892 Mahler compuso una de sus canciones más alegres y transparentes, sobre uno de los poemas de El cuerno mágico del doncel, y le puso el título de la primera línea del poema: Los gozos celestiales son nuestros. Mientras componía su Tercera sinfonía, entre 1893 y 1896, Mahler tuvo la idea de incluir esta canción en uno de los movimientos de la obra. Sin embargo, pronto descartó esta noción y prefirió conservar la canción para convertirla en el último movimiento de la Cuarta sinfonía. En el verano de 1899 Mahler comenzó a trabajar en los tres primeros movimientos de la obra, puramente instrumentales. La obra fue terminada en agosto de 1900 y publicada, tal como Mahler la había escrito, en 1901. El mismo Mahler se encargó de dirigir el estreno mundial de su Cuarta sinfonía, en Munich, con la Orquesta Kaim, el 25 de noviembre de 1901. Como en el caso de otras obras de Mahler, la sinfonía encontró dificultades para entrar de lleno en el gusto del público y fue recibida con hostilidad, al grado de que en una carta escrita a Julius Buths en 1903, Mahler llamó a la obra mi hijastra perseguida. Un poco a la manera de su admirado Anton Bruckner, Mahler abordó la partitura de nuevo y le hizo varias revisiones, la última de las cuales data de 1910. El estreno mundial de esta última, definitiva versión, fue dirigido por el propio Mahler al frente de la Orquesta Filarmónica de Nueva York, en enero de 1911, pocos meses antes de su muerte. La introducción del primer movimiento, en flautas y cascabeles, se convierte en un elemento unificador del mismo, y más tarde será también importante en el cuarto movimiento. En el segundo movimiento, Mahler retoma el ambiente de las danzas campesinas austríacas, en particular el ländler, para desarrollarlo de una manera muy particular: varios pasajes de la parte del violín concertino están en scordatura, es decir, con una afinación alternativa que implica que el violín está afinado un tono más arriba de lo normal, dando a la música un efecto irreal, casi fantástico. El tercer movimiento de la Cuarta sinfonía es uno de los momentos más tranquilos y transparentes de Mahler, aunque no está del todo exento de cierto dramatismo que por momentos se vuelve muy intenso. En una ocasión, Bruno Walter le preguntó a Mahler cuál había sido la inspiración para la profunda quietud y clara belleza de este movimiento, a lo que el compositor respondió que su visión había sido la de un sepulcro en una iglesia, con sus figuras de mármol que yacían inmóviles con los brazos cruzados en eterna paz. De esta paz nace la transparencia del cuarto movimiento, en el que después de una apacible introducción orquestal, la soprano canta la canción que Mahler había rescatado de El cuerno mágico del doncel. El compositor divide la canción en cuatro episodios, señalando cada división con el mismo tema de flautas y cascabeles con el que antes había anunciado el inicio de la sinfonía. La canción con la que finaliza a Cuarta sinfonía de Gustav Mahler es una inocente y directa alabanza a los placeres celestiales, a un simbólico banquete preparado en el mismo cielo, a los fértiles jardines de las alturas, a los coros y bandas angelicales y al éxtasis de la transfiguración. En estricta correspondencia al texto de la canción, Mahler concluye su Cuarta sinfonía en un ámbito musical calmado, apacible, casi beatífico. Con este gentil gesto sonoro, Mahler dio por terminada la trilogía de sinfonías vocales asociadas con El cuerno mágico del doncel (y conocidas por ello como las sinfonías Wunderhorn) para dar paso a la trilogía de sinfonías puramente instrumentales de la parte media de su producción sinfónica: la apocalíptica y fantástica quinta, y las oscuras y tormentosas sexta y séptima.

 

DATOS:

Concierto Inaugural de la Orquesta Sinfónica de la UANL

Primera Temporada 2012

Programa I

Jeffrey Rink, director huésped

Irasema Terrazas, soprano

Obertura “Candide”, de Bernstein;

Knoxville Verano de 1915, de Barber;

y Sinfonía No. 4, de Mahler.

 

 

LOCALIDADES y BOLETOS PARA LAS DOS FUNCIONES:

 

Jueves 2 de febrero del 2012 / TEATRO UNIVERSITARIO / 19:30 horas

$160 planta baja / $140 planta alta

Descuentos a estudiantes, maestros e INAPAM: $100 (sólo planta alta)

Venta: Ticketmaster y Taquilla del Teatro Universitario (una hora antes de la función)

 

Domingo 5 de febrero / TEATRO DE LA CIUDAD / 12:00 H

$100 admisión general

Venta: Ticketmaster y Taquilla del Teatro de la Ciudad (dos horas antes de la función)

 

Comentarios previos al concierto

Jueves, 19:00 horas / Vestíbulo del Teatro Universitario

Por: Juan Arturo Brennan, crítico musical

OSUANL en vivo por radio y televisión

Jueves, 19:30 horas / Opus 102 FM – Canal 53 TV UANL

 

 ‘Nuestra Orquesta’ en radio

El programa de la Orquesta Sinfónica UANL

Miércoles, de 16:30 a 18:00 horas / Simultáneamente por: Opus 102 FM y Radio UANL 89.7FM

Entrevistas con los solistas invitados – Música – Boletos gratuitos – Comentarios

Conduce: Jorge Orozco / Producción: Josefina Benavides

Informes: 83497621 y 22 – info@osuanl.comwww.osuanl.com – Facebook: Orquesta Sinfónica de la UANL

 [Mario Núñez / Comunicación y Prensa / OSUANL / 81 1265 3349 / nunezmario@hotmail.com]

 

 

Teatro Universitario UANL
Dirección: Praga y Trieste s/n, Fraccionamiento Las Torres.
Unidad Mederos de la UANL.

Monterrey, Nuevo León.

 

Teatro de la Ciudad de Monterrey

Dirección: Zuazua y Matamoros, s/n. Colonia Centro.

Monterrey, Nuevo León.

 

 

Eventos, Teatro Universitario UANL

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