Programa IX, Tercera Temporada de la Orquesta Sinfónica de la UANL

Dic 05, 2011 Comentarios desactivados en Programa IX, Tercera Temporada de la Orquesta Sinfónica de la UANL by

 

Programa IX, a cargo de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, dentro de su Tercera Temporada, con Jesús Medina, director artístico, y el solista invitado Claude Delangle, saxofón; en el cual se interpretarán las piezas Obertura “Oberón”, de von Weber; Concierto para saxofón, de Glazunov; Rapsodia para saxofón, de Debussy; y Sinfonía No. 2, de Sibelius.

 

8 de diciembre / Teatro Universitario / 19:30 h

 

PROGRAMA IX

 

 

Obertura ‘Oberón’                                                                                                    Von Weber

 

Concierto para saxofón                                                                                        Glazunov

 

Rapsodia para saxofón                                                                                               Debussy

 

INTERMEDIO

 

Sinfonía No. 2                                                                                                                Sibelius

 

Allegretto

Tempo andante, ma rubato

Vivacissimo

Allegro moderato

 

Director artístico: Jesús Medina

Solista: Claude Delangle, saxofón

 

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Jesús Medina, director artístico / El público y las orquestas de varios países del mundo han sido testigos de la carrera de este talentoso director mexicano. A partir de enero de 2010, es el nuevo Director Artístico de la Orquesta Sinfónica de la UANL, en Monterrey, N.L.; además, es fundador y Director Artístico de Milenium Sinfonietta desde Septiembre de 2008 hasta la fecha. De Junio del 2002 a Diciembre de 2010 fue Director Artístico de la Orquesta de Cámara de Bellas Artes. Ha sido Director de otras importantes instituciones musicales, como la Filarmónica de la UNAM,  la Filarmónica de Querétaro y de la misma OSUANL, en el período 1986-89. Se ha presentado en Estados Unidos, Singapur, Francia, España, Italia, Turquía, Serbia, República Checa, Venezuela, Brasil, Colombia, Centroamérica y México. Futuros conciertos incluyen presentaciones en Italia, Argentina, Portugal, Austria, Serbia, España, Colombia e Israel. Itzhak Perlman, Joaquín Achúcarro, Alexander Markov, Angel Romero, Horacio Gutiérrez, Elmar Oliveira, Jens Lindemann, Pierre Amoyal, Nathaniel Rosen, Mark Peskanov, Konstanty Kulka, Gyorgy Sandor, Pascal Devoyon, Fernando de la Mora, Trío Schubert de Viena, Nikita Storoyev, son algunos de los más importantes solistas, que han actuado bajo su batuta. Su gran versatilidad lo ha llevado a dirigir además de música sinfónica, música de cámara, ópera y ballet. Ha dirigido las óperas Lucia de Lamermoor de Donizzetti, La Italiana en Argel y La Cenicienta de Rossini en el Palacio de Bellas Artes y también ha sido director concertador de un gran número de ballets con la Compañía Nacional de Danza, como Carmen, Carmina Burana, Oneguin, Romeo y Julieta, Don Quijote, Raymonda, Coppelia, Giselle, La Bayadera y El Cascanueces, y zarzuelas como La Revoltosa. Ha participado en los principales festivales de México, como el Festival Cervantino, el Festival Internacional de Tamaulipas, el Festival del Centro Histórico de la Cd. de México, el Festival de Sinaloa, el Foro de Música Nueva, el Festival de Orquestas de la Sala Nezahualcóyotl, el Festival Internacional de Arpas, etc.. Ha estrenado muchas obras de compositores mexicanos, como Angulo, Córdoba, Toussaint, Márquez, y varios estrenos nacionales como el Dies Irae de Penderecki y el Beatus Vir de Gorecki. En 1991, la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música, le otorgó su reconocimiento por ser el mejor Director del Año, y en 2004, recibió el premio “GAVIOTA”, de la Asociación Latinoamericana de Cronistas. Realizó sus estudios de Dirección de Orquesta en The Pierre Monteux School en los Estados Unidos, bajo la guía de Charles Bruck.

Web page: www.chuymedina.com

 

 

Algunas críticas de la prensa:

“ …Jesús Medina es uno de esos pocos músicos que no sólo posee un impecable buen
gusto por la música, sino que también puede hacer que una orquesta comunique toda la expresión que en ella se encuentra. … su habilidad para mantener la orquesta ajustada en los raros e intricados patrones rítmicos, fue impresionante… En las manos de Medina, cada frase tiene su propio carácter. Es un músico que posee poderes comunicativos tan fuertes y únicos, que es muy fácil predecirle una brillante carrera”.      BUSINESS TIMES, SINGAPUR.

“Un “show” de batuta … Ágil, expresivo, dinámico, espectacular en una palabra, Jesús Medina, como director huésped se llevó la noche…”     EL INFORMADOR, GUADALAJARA.

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Claude Delangle, saxofón / Solista, investigador y pedagogo, Claude Delangle es uno de los grandes saxofonistas contemporáneos. Él sobresale como el maestro del saxofón francés. Privilegiado intérprete de obras clásicas, enriquece el repertorio y alienta la creación gracias a su colaboración con los más reconocidos compositores, entre quienes se incluyen Luciano Berio, Pierre Boulez, Toru Takemitsu y Astor Piazzola, así como los jóvenes talentos. Desde 1986 es saxofonista invitado del Ensemble Intercontemporain. También actúa como solista de las más prestigiadas orquestas (BBC de Londres, Radio Francia, Radio de Finlandia, WDR Köln, Filarmónica de Berlín, Kioi de Tokio) y con numerosos directores entre los que destacan D. Robertson, P. Eötvös, K. Nagano, E.P. Salonen, Miung Wung Cheng y G. Bernstein. Ha sido invitado a importantes festivales como la Bienal de Zagreb, ‘Présences’ de Radio Francia y el ‘Musica Nova’. El Festival de Música de Estrasburgo le invitó recientemente para ofrecer el estreno mundial del programa ‘Tango Futur’, el cual interpretó después en el Festival ‘Aix en Musique’ en el Palacio del Teatro Real de París. Apasionado de su instrumento, va más allá de su trabajo como solista participando en los Laboratorios Musicales Acústicos de la Universidad de París 7. Los resultados de su investigación sobre las características acústicas del saxofón son de preciada utilidad para su colaboración con compositores. Sus grabaciones para las compañías BIS, Deutsche Grammophon, Harmonia Mundi, Erato y Verany presentan música francesa, al mismo tiempo que revelan nuevos horizontes musicales desde el repertorio creado por el brillante Adolphe Sax -inventor del saxofón-, hasta obras vanguardistas y del repertorio popular. Después de obtener numerosos galardones en el Conservatoire National Supérieur de Musique de París, Claude Delangle fue nombrado profesor en 1998, donde creó la más prestigiada clase de saxofón en el mundo. Alumnos de todas las nacionalidades han recibido esta educación, la cual combina conciertos con la posibilidad de estudiar con importantes compositores y un extenso rango de actividades interdisciplinarias. En Europa, América, Asia y Oceanía, Claude Delangle es requerido para impartir sus cursos de interpretación. Actualmente está a cargo de la colección de publicaciones Henri-Lemoine-Paris, donde trabaja en la edición de nuevos repertorios y la reedición de obras clásicas, sin olvidar, por supuesto, la publicación de obras pedagógicas. Durante la temporada 2003-2004, Asia dio la bienvenida a Claude Delangle en cuatro ocasiones: en Japón realizó una gira con la Sinfónica Metropolitana de Tokio, en Hong Kong con la Orquesta de Cámara de la Ciudad, en Singapur grabó para la compañía BIS los grandes conciertos del repertorio junto a la Orquesta Sinfónica de Singapur. También ofreció recitales en China. Entre sus próximos planes destaca el estreno la obra ‘Trame 1’ de Martin Matalon en el prestigiado auditorio Arsenal ubicado en la ciudad francesa de Metz, una gira de recitales por Centroamérica en julio y conciertos con las orquestas rusas de San Petesburgo y Novosibirsk. El punto más importante de su temporada parisina es el Festival Agora en junio, el cual marcará el inicio del Instituto de Investigación y Coordinación Musical Acústica.

 

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Comentarios a las obras

 

Por: Juan Arturo Brennan, crítico musical

 

CARL MARIA VON WEBER  (1786-1826)

Obertura de la ópera Oberon

 

Dada la importancia capital de El cazador furtivo, espléndida ópera con la que Weber inauguró la tradición de la ópera auténticamente alemana, se entiende que sus otras óperas apenas sean conocidas, y eso gracias a que sus oberturas se tocan de vez en cuando en las salas de concierto. Tal es el caso, por ejemplo, de Oberon, la génesis de cuyo libreto es ciertamente complicada. ¿Qué tan complicada? Tratemos de hallar su genealogía a lo largo de la historia:

1.- Allá por el siglo XIII apareció en Francia un cantar de gesta titulado Huon de Bordeaux, que narra las aventuras del caballero Huon.

2.- En 1780 un dramaturgo alemán de apellido Wieland escribe una obra titulada Oberon, basada parcialmente en el cantar francés de gesta.

3.- En 1789 William Sotheby traduce al inglés el texto de Wieland.

4.- James Robinson Planché utiliza la traducción de Sotheby como base para un libreto al que Weber habría de poner música.

5.- Además de los elementos mencionados, el libreto de la ópera Oberon queda sazonado con algunos elementos de Shakespeare, (Sueño de una noche de verano, La tempestad), otros tomados de los cuentos de Las mil y una noches, y algunos más que aparecen en el argumento de la ópera de Mozart El rapto del serrallo.

Weber comenzó a trabajar en la ópera Oberon por encargo de Charles Kemble, quien por entonces era administrador del Covent Garden de Londres, la más importante casa de ópera de Inglaterra. Para su mala fortuna, Weber tuvo que lidiar con el mediocre libreto producido por Robinson Planché, que no era más que un maquilador de pantomimas de mediana calidad. Profesional al fin y al cabo, Weber se dedicó con asiduidad a aprender el inglés para poder desentrañar musicalmente los enredos textuales del libreto. Si a usted le gustan los libretos operísticos en forma de cápsula, le interesará saber que la acción de la ópera Oberon tiene lugar en los tiempos de Carlomagno y el califa Harun-Al-Rashid. El caballero Huon es enviado a cumplir una serie de tareas, a manera de prueba, cuyo cumplimiento será el vehículo para la redención y felicidad eterna de varios de los involucrados en el asunto. Si usted prefiere, en cambio, conocer el argumento más a fondo, debe saber que Oberon, rey de las hadas, ha decidido no ver a su esposa Titania hasta no encontrar a una pareja de amantes fieles. (¿Quizá Oberon sospechaba algo de Titania?) Con la supervisión del duende Puck y la ayuda de un cuerno mágico que sirve para pedir ayuda, el caballero Huon es enviado a Bagdad a rescatar a la doncella Reiza, como expiación de un crimen cometido contra el emperador Carlomagno. Con ayuda de su escudero Sherasmin, Huon rescata a Reiza mientras Sherasmin rescata a Fátima, dama de compañía de Reiza. Después de un naufragio, son capturados por piratas y vendidos en un mercado de esclavos al emir de Túnez. Liberados finalmente, son aceptados de nuevo por Carlomagno. Oberon acepta la prueba de fidelidad que había exigido y las parejas viven felices hasta el fin del tiempo, como en todo buen cuento de hadas y como en muchas óperas: Oberon con Titania, Huon con Reiza, Sherasmin con Fátima. La composición de la ópera fue iniciada en 1825 pero Weber tuvo que suspender el trabajo varias veces debido a su delicada salud. Lo retomó en París y finalmente viajó a Londres, en donde los ensayos para el estreno de Oberon fueron un verdadero calvario, al grado de que Weber se vio obligado a hacer muchos cambios en la partitura de la ópera, en especial a la obertura, que quedó en su forma definitiva apenas unos días antes del estreno. Esta obertura, que suele tocarse con frecuencia a pesar de que la ópera misma ha caído en un relativo olvido, nos ofrece la brillante sonoridad de la corte de Carlomagno, el sonido del cuerno mágico y melodías de las arias importantes de Huon y Reiza. El estreno de Oberon se llevó a cabo el 12 de abril de 1826 en el Covent Garden de Londres, bajo la batuta del propio Weber. Como suele ocurrir, el público recibió bien la obra pero los críticos la atacaron duramente, sin duda por comparación con El cazador furtivo, obra maestra indiscutible. Atendiendo a la reacción de la crítica, Weber decidió revisar la partitura de Oberon, pero nunca llevó a cabo la revisión, pues la muerte le llegó el 5 de junio de 1826, menos de dos meses después del estreno de la ópera.

 

ALEXANDER GLAZUNOV  (1865-1936)

Concierto para saxofón alto y orquesta en mi bemol mayor, Op. 109

 

Una de las fuentes bibliográficas más interesantes y variadas sobre Alexander Glazunov es, curiosamente, un libro cuyo sujeto principal es Dmitri Shostakovich (1906-1975). En efecto, en las páginas de ese estupendo libro titulado Testimonio, recopilación de las memorias de Shostakovich a cargo de Salomón Volkov, es posible hallar numerosas referencias a Glazunov, con quien Shostakovich tuvo un contacto muy cercano, sobre todo en sus tiempos de estudiante. Glazunov fue director del Conservatorio de San Petersburgo entre 1906 y 1928, y la suya fue una administración de corte conservador, reflejo fiel de su propio carácter y de su música. Esta orientación conservadora de Glazunov comenzó a ser cuestionada por los profesores y alumnos del Conservatorio, quienes exigían una liberalización de los rígidos parámetros académicos de la institución. Como Glazunov no tenía la firmeza de carácter suficiente como para responder positivamente a estas demandas, tomó un camino muy fácil: abandonó la Unión Soviética en 1928, en un “viaje de negocios” y ya no volvió a su tierra nunca más; murió en París en 1936.

La posición de Alexander Glazunov en el mundo musical soviético queda claramente establecida en la primera referencia a su respecto en el texto del libro Testimonio. Dice Shostakovich:

“Por ejemplo, puedo decir que el trabajo fue lo que salvó a Glazunov. Estaba tan ocupado que nunca tenía tiempo para pensar en sí mismo. Después de la Revolución todo cambió alrededor de Glazunov, y tuvo que vivir en un mundo que no comprendía. Pero Glazunov pensaba que si él moría, moriría también una obra importante. Se sentía responsable por la vida de cientos de músicos, así que prefirió no morir.” Más adelante en el texto, Shostakovich hace una descripción muy ácida y socarrona de un ritual en el que Glazunov solía participar con gran frecuencia. Como director del Conservatorio, Glazunov era una auténtica celebridad musical, de modo que su opinión era considerada valiosa, al menos en el ámbito de lo publicitario. Así, docenas de jóvenes compositores e intérpretes le mandaban boletos para sus conciertos y recitales y después esperaban con ansia las palabras del Maestro. Glazunov, fiel a la tradición, se presentaba ante el joven músico después del recital, lo felicitaba, pronunciaba algunos lugares comunes, y todo mundo quedaba muy contento. Es evidente, por lo que cuenta Shostakovich, que Glazunov no era un buen crítico y que estaba más preocupado por su propia suerte y por los vaivenes político-musicales que por la creación de nuevas generaciones de músicos soviéticos. De hecho, en uno de los pasajes más tristemente graciosos de Testimonio Shostakovich narra que en ocasiones Glazunov asistía como invitado a los recitales de esos jóvenes músicos soviéticos con los oídos tapados con algodones, y que durante el desarrollo de la función se dedicaba a perderse en los laberintos de su propia mente sin prestar la menor atención a lo que sucedía en el escenario. Ello no le impedía, sin embargo, quitarse los algodones después de terminada la música, ir a los camerinos y ofrecer su paternal aprobación al joven músico en turno. De estos y muchos otros detalles narrados en Testimonio surge un retrato muy poco halagador de Alexander Glazunov quien, evidentemente, era un hombre conflictivo. Tan conflictivo que desarrolló una afición singular por el vodka y muy pronto se convirtió en un alcohólico perdido. Su gran momento trágico fue cuando en 1919 se decretó una estricta prohibición en contra del alcohol.  ¿Sabe usted dónde consiguió Glazunov su vodka durante la prohibición? Ni más ni menos que en los suministros estatales del licor, que estaban disponibles sólo para unos cuantos privilegiados. ¿Y quién fue el contacto privilegiado del momento? Ni más ni menos que el padre de Dmitri Shostakovich, que en su calidad de funcionario del Instituto de Pesas y Medidas tenía acceso a ciertos productos y servicios que estaban vedados a los demás. Así, la última parte de la vida de Glazunov transcurrió entre el descontento de ver al mundo cambiar vertiginosamente sin poder hacer nada al respecto, y la búsqueda del siguiente litro de vodka para aplacar a sus fantasmas interiores. Es precisamente de la última etapa productiva de la vida de Glazunov que data su Concierto para saxofón, que es sin duda una de sus mejores obras. Antes de abordar la composición de esta pieza, Glazunov ya había transitado varias veces por el campo de la escritura para instrumentos solistas con orquesta, a través del piano, el violín y el violoncello. En 1934 abordó la creación del Concierto para saxofón, en cuya elaboración fue ayudado por un músico de apellido Petiot. La partitura del concierto, que fue dedicada por el compositor al saxofonista alemán Sigurd Rascher, se publicó en Francia en 1936. La obra se desarrolla en un solo movimiento con diversos cambios de tempo y de expresión, y contiene algunos de los momentos musicales más interesantes de todo el catálogo de Glazunov, incluyendo un final muy atractivo, categórico y extrovertido como pocas páginas en el resto de su producción. Por la misma época en que Glazunov compuso el Concierto para saxofón, escribió también un interesante Cuarteto para saxofones, que también vale la pena escuchar. Por uno de esos detalles raros de la musicología, tanto el Concierto para saxofón como el Cuarteto para saxofones llevan el mismo número de opus en el catálogo de Glazunov, el 109. Para quienes quieran dejar momentáneamente a un lado la dieta de conciertos de violín y de piano y deseen acercarse a este muy atractivo Concierto para saxofón de Glazunov, se recomiendan las versiones grabadas por los  saxofonistas Vincent Abato, Eugéne Rousseau, John Harle, Jean-Marie Londeix y Lev Mikhailov. Estilos y temperamentos distintos, pero en todos los casos, estupendas maneras de tocar el saxofón.

 

CLAUDE DEBUSSY  (1862-1918)

Rapsodia para saxofón alto y orquesta

 

Entre las muchas cosas fascinantes que el melómano puede encontrar al revisar el catálogo de obras de Claude Debussy, hay una particularmente interesante, que surge de la lectura atenta de la lista de sus obras orquestales. Resulta que en esa lista se encuentran los títulos de once obras originales, más seis orquestaciones, de las cuales cinco son sobre originales suyos y una más, sobre dos de las Gimnopedias para piano de Erik Satie (1866-1925). El dato interesante es que  de las once obras orquestales ahí consignadas, ocho existen también en versión para piano a cuatro manos, incluyendo partituras magistrales como el Preludio a la siesta de un fauno y El mar. Por otra parte, también es notable el hecho de que en el ámbito de las orquestaciones sobre obras suyas, Debussy realizó transcripciones de tres obras originales para piano y dos de piezas de cámara. De interés particular: por coincidencia, las dos obras de cámara que Debussy convirtió en piezas orquestales pertenecen al mismo género: se trata de la Rapsodia para clarinete y piano, y de la Rapsodia para saxofón alto y piano. La versión original de la Rapsodia para clarinete y piano data del período 1909-1910, mientras que como Rapsodia para clarinete y orquesta, fue realizada por el compositor en 1911. Otro dato sugestivo: esta obra (en sus dos versiones), está designada como Primera rapsodia, per la hipotética Segunda rapsodia nunca se materializó. La historia de la creación de la Rapsodia para saxofón es compleja, divertida, y rica en anécdotas. De entrada, cualquier melómano informado podría pensar, lógicamente, que Debussy escribió la obra con dedicatoria a algún saxofonista notable de su tiempo y, sin embargo, la realidad es otra. La pieza le fue encargada no por un virtuoso profesional, sino por una adinerada dama de Boston, llamada Elisa Hall, que tocaba el saxofón como aficionada. Y, ¿qué hacía una millonaria de Nueva Inglaterra tocando el saxofón en los últimos años del siglo XIX? No está de más recordar, por lo pronto, que en aquellos años el saxofón era un instrumento relativamente nuevo. El caso es que en algunos apuntes biográficos sobre Debussy se menciona el hecho de que Mrs. Hall tocaba el saxofón “para beneficio de su salud”. A falta de los expedientes médicos de la ilustre y próspera dama, habrá que suponer que al practicar el saxofón estaba corrigiendo algún problema respiratorio. El hecho es que Elisa Hall quiso aprovechar algo de su fortuna para enriquecer el incipiente repertorio del saxofón y, generosamente, encargó obras a varios compositores franceses. Uno de ellos fue Debussy, a quien no le caía muy bien componer por encargo, y además conocía muy poco de la técnica del saxofón. Se dice que la Sra. Hall envió a Debussy el dinero del encargo alrededor de 1895, que el compositor procedió a gastar de inmediato, con la misma rapidez con que se olvidó del encargo. Para su sorpresa, unos años después, en 1903, llegó Elisa Hall a París exigiendo, con pleno derecho, su obra para saxofón. A Debussy no le quedó otro remedio que retomar algunos bosquejos que aparentemente había iniciado un par de años antes, y ponerse a trabajar. Aun así, el proceso de composición no fue fácil, y el compositor no concluyó la versión original de la Rapsodia para saxofón alto y piano sino hasta 1908, cuando envió la partitura a su generosa pero a esas alturas ya impaciente mecenas. Al ponerse a trabajar más en serio en la composición de la Rapsodia, Debussy escribió una carta sobre el tema a su amigo el compositor André Messager (1853-1929), en la que le decía, entre otras cosas:

 

Los americanos son proverbialmente tenaces. La dama del saxofón se apareció en el 58 de la Calle Cardinet en París hace ocho o diez días, y pregunta por su pieza. Por supuesto, le aseguré que, aparte de Ramsés II, es lo único que ocupa mi pensamiento. Igual, he tenido que ponerme a trabajar en la obra. Así que aquí estoy, buscando desesperadamente combinaciones novedosas para hacer lucir a este acuático instrumento. He estado trabajando tan duro como en los viejos tiempos de Pelleás y Mélisande.

 

Quizá influido por esa tendencia al exotismo que estaba tan en boga en su tiempo, Debussy coloreó su refinada Rapsodia para saxofón alto con sutiles giros melódicos y armónicos que remiten (según quien escucha) a sonidos españoles, moriscos e, incluso, orientales. La parte de piano de la obra fue orquestada en 1919, un año después de la muerte de Debussy, por el compositor jean Roger-Ducasse (1873-1954). ¿Y qué más decir de la Sra. Elisa Hall (1853-1924), auténtica generadora de la Rapsodia? Que fue la primera mujer en tocar el saxofón en los Estados Unidos, que fundó y dirigió el Club Orquestal de Boston, que comenzó a estudiar el saxofón con George Longy a la edad de 47 años, que fue convocada a tocar con la Sinfónica de Boston en la suite de La arlesiana de Georges Bizet y que además de la Rapsodia de Debussy, encargó obras a compositores como Vincent d’Indy (1851-1931) y André Caplet (1878-1925). Un siglo después de que Debussy concluyera la Rapsodia encargada por Elisa Hall, el notable saxofonista francés Claude DeLangle grabó en 1999 un disco compacto con obras de Caplet, d’Indy, Maurice Ravel (1875-1937), Florent Schmitt (1870-1958) y la Rapsodia de Debussy, al que puso por título, con plena justicia, A saxophone for a lady (‘Un saxofón para una dama’), y cuya portada ostenta una añeja fotografía de Mrs. Hall sosteniendo orgullosamente su saxofón.

 

 

 

 

 

JEAN SIBELIUS (1865-1957)

Sinfonía No. 2 en re mayor, Op. 43

 

De Virgil Thomson (1896-1989) se ha dicho no sólo que es un importante compositor estadunidense sino además, que ha sido una de las voces más sabias y equilibradas de su tiempo, al grado de que sus escritos sobre música son un punto de referencia indispensable en relación con numerosos temas. De ahí que sea particularmente incongruente un juicio emitido por Thomson respecto a una de las mejores obras de Sibelius. En octubre de 1940, Virgil Thomson escribió en el periódico Herald Tribune de Nueva York una reseña en la que afirmaba:

“Encuentro quela Segundasinfonía de Sibelius es vulgar, complaciente y provinciana en un grado indescriptible.”

No tuvo que pasar mucho tiempo para que quedara ampliamente demostrado el error de Thomson; hoy en día,la Segundasinfonía de Jean Sibelius es considerada como una pieza indispensable del repertorio sinfónico, no sólo por su indudable atractivo sonoro, sino también porque en ella el compositor ofreció al mundo una interesante proposición musical en la que alteraba los procedimientos tradicionales de la composición sinfónica. Un análisis detallado de esta propuesta de Sibelius sería demasiado largo y complicado para este espacio, pero puede describirse brevemente a partir del primer movimiento de la sinfonía. El procedimiento sinfónico convencional contemplaba, al inicio de la obra, la presentación clara y concisa de los temas musicales a desarrollar bajo los parámetros de la forma sonata. Más adelante, estos temas debían ser fragmentados, alterados, desarrollados, contrapuestos, sintetizados de nuevo, bajo esos mismos parámetros. En cambio, lo que Sibelius hizo en el inicio de su Segunda sinfonía fue, en cierto modo, invertir el proceso: nos ofrece primero una serie de fragmentos musicales aparentemente inconexos y dispersos que a medida que la música progresa van tomando cuerpo y fisonomía dentro del esquema general, como piezas de un vasto rompecabezas que van cayendo lógicamente en el lugar que les corresponde. De esta visión formal de Sibelius surge uno de los movimientos sinfónicos más interesantes de todo el repertorio. A diferencia de algunas de las sinfonías de Mahler o la Sinfonía fantástica de Berlioz, la Segunda sinfonía de Sibelius no es estrictamente descriptiva ni tiene un programa definido. A pesar de ello, algunos conocedores de la música de Sibelius, como Georg Schnéevoigt e Ilmari Krohn, afirman que esta obra encaja plenamente dentro de la visión patriótica del compositor, y que es un intento de describir musicalmente la lucha del pueblo finlandés por su libertad. Aquí se hace necesario recordar que dos años antes de componer su Segunda sinfonía, Sibelius había escrito el poema sinfónico Finlandia, de claras intenciones patrióticas, y considerado como una especie de segundo himno nacional por el pueblo finlandés que por entonces se hallaba bajo el dominio ruso. En el año de 1901, un amigo cercano de Sibelius, el barón Axel Carpelan, otorgó al compositor una cantidad de dinero que le permitió viajar y componer. Así, el invierno de 1901-1902 vio a Sibelius instalado en el pueblo italiano de Rapallo, donde inició la composición dela Segundasinfonía, obra que habría de concluir a su regreso a Finlandia. De nuevo, es importante recordar que esta obra es música absoluta, pero a manera de recuento histórico, no está de más citar la descripción de Schnéevoigt (quien fue amigo cercano de Sibelius) del contenido extramusical de la partitura:

Primer movimiento: La tranquila y pastoral vida del pueblo finlandés, atormentado por sentimientos de opresión.

Segundo movimiento: Un gran impulso de sentimientos patrióticos, tímidamente expresados por miedo a la tiranía opresora.

Tercer movimiento: El despertar del sentimiento nacionalista y el deseo de lucha por la independencia.

Cuarto movimiento: La esperanza en la liberación y la certeza de que pronto llegará un libertador.

Con o sin estas descripciones de fuego patriótico, lo cierto es quela Segundasinfonía de Sibelius se mantiene hasta hoy como uno de los logros más notables de la forma sinfónica, con su equilibrada combinación de proposiciones nuevas y respeto a las tradiciones del sinfonismo del siglo XIX. Hasta la fecha, el curioso procedimiento constructivo del primer movimiento de esta sinfonía sigue siendo objeto de largos y complicados debates. Una buena forma de comprenderlo y asimilarlo es descubrir que Sibelius ha propuesto en este movimiento una clara forma cíclica, de modo que las últimas páginas del movimiento son casi idénticas a las primeras, salvo que los temas fragmentarios son presentados en forma inversa. Cualquier duda sobre lo coherente y unitario de la sinfonía se disipa en el último movimiento, cuya solemnidad y nobleza cierran con broche de oro esta proposición sinfónica, clásica y novedosa por igual. Sibelius dedicó la partitura dela Segundasinfonía a su generoso benefactor, el barón Axel Carpelan. El estreno de la obra se llevó a cabo en Helsinki, la capital finlandesa, el 3 de marzo de 1902, bajo la dirección del compositor. Desde entonces, cada interpretación de esta magistral sinfonía ha servido un triple propósito: deleitar al público con su riqueza sonora, maravillar a los melómanos con la ingeniosa construcción de su primer movimiento, y demostrar cuán equivocado estaba Virgil Thomson en su juicio crítico respecto a esta bella obra.

 

 

DATOS:

 

Concierto de la Orquesta Sinfónica de la UANL.

Tercera Temporada. Programa IX.

Director artístico: Jesús Medina

Solicita invitado: Claude Delangle, saxofón

Obertura “Oberón”, de von Weber; Concierto para saxofón, de Glazunov; Rapsodia para saxofón, de Debussy; y Sinfonía No. 2, de Sibelius.


Jueves 8 de diciembre del 2011, 19:30 horas
Lugar: Teatro Universitario.

 

Comentarios previos al concierto, a cargo de Ricardo Marcos, crítico musical:

Jueves 8 de diciembre del 2011, 19:00 horas

Lugar: Vestíbulo del Teatro Universitario.


Dirección: Praga y Trieste s/n, Fraccionamiento Las Torres.
Unidad Mederos de la UANL. Monterrey, Nuevo León.
Localidades Planta baja: $160 / Planta alta: $140. Descuentos para estudiantes, maestros y miembros del  INAPAM: $100 [sólo planta alta].
Venta de boletos: Taquilla
del Teatro Universitario y Ticket Master www.ticketmaster.com
Oficinas OSUANL [Unidad Mederos / 8:00-15:00 horas, lunes a viernes]
Abonos disponibles e informes: 8349 77621 y 22/
info@osuanl.com

www.osuanl.com

Facebook: Orquesta Sinfónica de la UANL

 

OSUANL en vivo por radio y televisión

Jueves 8 de diciembre del 2011, 19:30 horas

Opus 102 FM – Canal 53 TV UANL

 ‘Nuestra Orquesta’ en radio

 

El programa de la Orquesta Sinfónica UANL

Miércoles, de 16:30 a 18:00 horas / Simultáneamente por Opus 102 FM y Radio UANL 89.7FM

Entrevistas con los solistas invitados

Música – Boletos gratuitos – Comentarios

Conduce: Jorge Orozco

Producción: Josefina Benavides

 

[Mario Núñez / Comunicación y Prensa / OSUANL / 81 1265 3349 / nunezmario@hotmail.com]

 

 

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