Concierto de la Orquesta Sinfónica de la UANL.

Nov 29, 2011 Comentarios desactivados en Concierto de la Orquesta Sinfónica de la UANL. by

Programa VIII, a cargo de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, dentro de su Tercera Temporada, con el director huésped Piero Romano, y el “Cuartetos de Alientos”, solistas: Bernardo Dufrane, oboe; Przemyslaw Raczynski, clarinete; Alfredo Mojica, fagot; y David Warnke, corno francés; en el cual se interpretarán las piezas Obertura “El Matrimonio secreto”, de Cimarrosa; Sinfonía concertante para alientos, de Mozart; y Suite “El Teniente Kije”, y Suite “Cheryomushki”, de Prokofiev.

 

Tercera Temporada

                    Conciertos 2011

 

 

1 de diciembre / Teatro Universitario / 19:30 horas

 

 

PROGRAMA VIII

 

Obertura ‘El matrimonio secreto’                                                                            Cimarrosa

 

Sinfonía concertante para alientos                                                                               Mozart

 

Allegro

Adagio

Andantino con variazioni

 

INTERMEDIO

Sinfonía no. 9 ‘Del nuevo mundo’                                                                                Dvorak

 

Adagio-Allegro molto

Largo

Scherzo: Molto vivace

Allegro con fuoco

 

 

Director huésped: Piero Romano

Solistas: Cuarteto de alientos

 

Bernardo Dufrane, oboe

Przemyslaw Raczynski, clarinete

Alfredo Mojica, fagot

David Warnke, corno francés

 

Piero Romano, director huésped / Ganador de varios concursos nacionales e internacionales, Piero Romano se ha presentado como pianista y director en muchas ciudades de Italia, así como en Austria, Norteamérica [Carnegie Hall-Nueva York], Sudamérica, España [Auditorio Nacional-Madrid], Bélgica, Francia [Comédie Française-París], Suiza, Albania, México [Palacio de Bellas Artes-Ciudad de México], Venezuela, Grecia [Megaron-Atenas] y Portugal. Se ha presentado junto a ensambles como: Philharmonia of Greensboro, Orquesta Sinfónica del Estado de México, Orquesta Sinfónica de Alicante, Orquesta Filarmónica del Estado de México, Orquesta Filarmónca Baden-Baden [la más antigua orquesta de Europa], Orquesta de Madeira, Orquesta Sinfónica UANL, Orchester Pforzheim, United European Chamber Orchestra, Orquesta Estatal de Atenas, Solisti Aquilani y the Everett Symphony Orchestra. Es reconocido por su trabajo junto a Pavel Vernikov, Bruno Canino, Ilya Grubert, Pierre Amoyal, Franco Maggio Ormezowsky, Rino Marrone, Robert Gutter, Vincenzo Mariozzi, Werner Stiefel, Katia Ricciarelli, Antonella Ruggiero, Leonel Morales, Reiner Schmidt, Stefano Bollani, Pierluigi Camicia, Aldo Ciccolini, Sergej Krylov, Noa y Roberto Cappello.

También imparte cátedra en el Matera Conservatoire.

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Cuarteto de alientos

 

Bernardo Dufrane, oboe / Realizó sus estudios musicales bajo la instrucción de su padre, Roland, en la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana, institución de donde se tituló en el año de 1985. También recibió cátedra de los maestros Maartin Deckers y Ray Still. Ha sido oboísta principal de la Orquesta Sinfónica del Estado de México y de la Sinfónica de Veracruz, así como intérprete de corno inglés en la Orquesta Sinfónica de Xalapa. Desde 1990 es el oboísta principal de la OSUANL.

 

Przemyslaw Raczynski, clarinete / Se ha presentado como solista, músico de cámara y músico orquestal en Europa, Japón, Estados Unidos, Canadá y México. Ganador de los premios Canada Arts Council y Ontario Arts Council, también ha participado en el Concurso Internacional de Clarinete Carl Nielsen y fue finalista en el Concurso de Solo de la Orquesta Sinfónica de Minnesota. Tiene maestría por la Universidad del Sur de California en Los Angeles, donde estudió con Yehuda Gilad. Es profesor en la Facultad de Música de la UANL y clarinetista principal de la OSUANL.

 

Alfredo Mojica, fagot / Egresado del Conservatorio Nacional de Música, tuvo como maestros a Loui Salomons y Mike O’Donovan. Realizó cursos de perfeccionamiento en la Escuela de Música Vida y Movimiento del Centro Cultural Ollin Yoliztli. Ha sido integrante de la Orquesta Sinfónica Nacional y profesor de la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey y la Facultad de Música de la UANL. Desde 1986 es fagotista principal de la OSUANL, donde también funge como Coordinador Artístico.

 

David Warnke, corno francés / Cursó su licenciatura en la Universidad de Indiana y, maestría, en la Universidad Carnegie Mellon ubicada en Pittsburgh, Pensilvania. Originario de Oberlin, Ohio, estudió con el destacado cornista estadounidense Myron Bloom. Durante 1996 y 1997 realizó, con la compañía de producciones Network, una gira por Estados Unidos y Asia presentando la obra musical ‘La novicia rebelde’. En 1999 y 2000 fue maestro de teoría musical en la Universidad de Indiana. Desde 2001 es cornista principal de la OSUANL.

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Comentarios a las obras

Por: Juan Arturo Brennan, crítico musical

 

DOMENICO CIMAROSA  (1749-1801) / Obertura de la ópera El matrimonio secreto

Un acaudalado caballero de la ciudad de Bolonia, llamado Gerónimo, hace diversos intentos para casar a su hija Elisetta con un noble inglés, el conde Robinson. El problema es que el tal Robinson prefiere a Carolina, la otra hija de Gerónimo. El otro problema es que Carolina está casada en secreto con Paolino, un joven abogado que, además, es socio de negocios de Gerónimo. El siguiente problema es que Fidalma, hermana de Gerónimo y matriarca del clan, está secretamente enamorada de Paolino. En medio de tales problemas, Carolina y Paolino planean escaparse juntos, y su problemático plan da como resultado una compleja y divertida escena de alcoba marcada sobre todo por el problema de las identidades equivocadas. Cuando se disipa el humo provocado por esta batalla entre los sexos, todo se aclara y, finalmente, el conde Robinson accede a casarse con Elisetta, con lo que se resuelve (aparentemente) el problema. Este es, en resumen, el argumento de la ópera El matrimonio secreto, sin duda la obra más famosa de Domenico Cimarosa. Después de estudiar en Nápoles, Cimarosa dividió su tiempo (y su trabajo operístico) fundamentalmente entre esta ciudad y Roma, y durante ese período sus óperas se representaron con éxito en diversas ciudades de Europa. De hecho, en una producción vienesa de 1789 de su ópera Los dos barones de Rocca Azzurra (compuesta en 1783), la obra se presentó con una nueva aria, compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). En 1787 Cimarosa fue nombrado director de la ópera de San Petersburgo, donde tuvo éxitos notables como compositor y como productor operístico. Sin embargo, en 1791, decidió que el clima ruso no era para él y se estableció en Viena. En la capital del imperio austro-húngaro fue elegido para suceder a Antonio Salieri (1750-1825) como compositor de la corte. A la muerte del emperador Leopoldo II en 1793, Cimarosa regresó a Nápoles y se convirtió en maestro di capella del rey napolitano. Cuando los franceses llegaron a Nápoles, el compositor cometió un error político importante al expresar abiertamente sus simpatías republicanas. Gracias a ello, lo metieron en la cárcel durante cuatro meses, y se salvó de la pena de muerte gracias a la intercesión oportuna de algunos amigos y admiradores. Al salir de prisión, Cimarosa decidió que quizá el clima político ruso sí le convenía, y emprendió de nuevo el camino hacia San Petersburgo. Sin embargo, el compositor nunca terminó el viaje, ya que murió en Venecia. Cimarosa abordó numerosos géneros y formas a lo largo de su carrera (incluyendo la ópera seria) pero es en el campo de la ópera cómica donde logró sus mayores éxitos. En su tiempo, fue comparado incluso con Mozart, y los historiadores de la ópera afirman que sus obras son antecedentes directos de las óperas cómicas de Gioacchino Rossini (1792-1868). Fue precisamente el año en que nació Rossini, 1792, cuando Cimarosa compuso su obra más conocida, El matrimonio secreto, en la que son evidentes sus mejores cualidades: escritura ágil e ingeniosa, una orquestación inteligente, y una peculiar habilidad para escribir efectivas escenas humorísticas para ensambles. Esta ópera de Cimarosa fue estrenada el 7 de febrero de 1792 en el Burgtheater de Viena, y en esa noche de estreno fue objeto de un singular gesto de admiración. El emperador Leopoldo II se hallaba presente entre el público, y la ópera de Cimarosa le gustó tanto, que al bajar el telón ordenó que se sirviera una buena cena para los músicos y los cantantes, después de la cual hizo que la ópera se repitiera de principio a fin. Es decir, un bis o encore a lo grande. Dicen los enterados que la euforia del emperador se debió un poco al atractivo de la música de Cimarosa, y otro poco al hecho de que ese mismo día por la mañana había firmado una alianza con Prusia en contra del gobierno revolucionario francés. Un año después del exitoso estreno de El matrimonio secreto, Cimarosa  realizó algunas alteraciones a la partitura y añadió algunas escenas; en esta nueva forma, la ópera se presentó en Nápoles con un éxito tal que se alargó a 110 funciones ininterrumpidas. Lo curioso de esta nueva versión es que incluía una escena final en la que el conde Robinson, literalmente, lo piensa dos veces y abandona a Elisetta antes de verse obligado a casarse con ella. Por tradición, y para no romper con la convención del final feliz, esta escena suele omitirse en las representaciones modernas de El matrimonio secreto. El libreto de esta exitosa ópera de Domenico Cimarosa fue escrito por Giovanni Bertati, quien tomó como fuente principal la comedia El matrimonio clandestino (1766) escrita en colaboración por George Colman y el famoso actor inglés David Garrick. Además, Bertati utilizó como fuente adicional la comedia Sofía o el matrimonio oculto (1768) de M.J. Laboras de Meziers-Riccoboni. Este mismo tema dio origen a otras óperas de compositores menores como Graffigna y Gast, óperas que nunca alcanzaron (ni alcanzarán) la enorme popularidad de El matrimonio secreto de Cimarosa.

 

WOLFGANG AMADEUS MOZART  (1756-1791)

Sinfonía concertante para oboe, clarinete, fagot y corno

en mi bemol mayor, K. Ap. C14.01 / 297b

Como podrá suponerse por la extraña numeración que esta  Sinfonía concertante lleva al interior del catálogo de Köchel, se trata de una pieza respecto a la cual hay numerosas dudas históricas y musicológicas. De hecho, sería posible afirmar que esta Sinfonía concertante representa uno de los acertijos más complicados (y divertidos) de toda la producción mozartiana… suponiendo que la obra haya sido realmente escrita por Mozart. A partir de sendos textos de John Warrack y Renato Meucci, intento aquí reconstruir de manera simplificada esta compleja historia. En la primavera de 1778, Mozart se hallaba en París, ciudad a la que había llegado el 23 de marzo en compañía de su madre. Por esas fechas, el compositor había escuchado tocar a cuatro estupendos músicos de aliento: el flautista Johann Baptist Wendling, el oboísta Friedrich Ramm, el fagotista Georg Wenzel Ritter y el cornista Jan Vaclav Stich. Los tres primeros eran miembros de la famosa Orquesta de Mannheim, mientras que Stich era un músico itinerante, uno de los cornistas más notables de su tiempo. Asombrado por la calidad de estos cuatro intérpretes, Mozart decidió componer para ellos una Sinfonía concertante, que habría de ser estrenada en los famosos Conciertos Espirituales de la capital francesa, cuyo director por entonces era el empresario Joseph Legros. Así, Mozart procedió a vender a Legros la partitura de la Sinfonía concertante. Sucedió, sin embargo,  que en el camino de Mozart se atravesó un envidioso colega suyo, el compositor italiano Giuseppe Maria Cambini (1746-1825), quien al parecer se sentía con derechos exclusivos sobre la forma de la sinfonía concertante. Al parecer, Cambini convenció a Legros de no incluir la Sinfonía concertante de Mozart en los Conciertos Espirituales. Así, la obra no se tocó, y la partitura quedó en manos del empresario. Al parecer, Mozart tenía la intención de reconstruir la obra de memoria cuando volviera a Salzburgo, pero nunca lo hizo, y el manuscrito original se perdió. Mucho tiempo después, el musicólogo Otto Jahn afirmó haber descubierto una copia de la obra de Mozart, en la que la flauta del original había sido sustituida por un clarinete. ¿Qué diablos era en realidad este manuscrito? Hay quienes dicen que se trata de una reconstrucción del original, hecha en Francia hacia 1820, quizá por encargo de un clarinetista. El caso es que nadie parece saber quién hizo el arreglo ni en qué manuscrito se basó. Ya en la época actual, el musicólogo Robert Levin ha realizado las investigaciones más serias y profundas respecto a esta dudosa Sinfonía concertante. Levin propone la teoría de que Mozart en efecto compuso la obra en París, pero nunca la reescribió, y que la partitura que hoy se conoce es una redistribución de las cuatro partes solistas originales, hecha por un arreglista que no conocía la obra de Mozart. Para complicar más las cosas, esta obra ha sido numerada de cuatro maneras diferentes en ediciones sucesivas del catálogo compilado por Köchel. En la primera edición llevaba el número K. Ap. 9 como obra perdida. En la tercera edición, K. 297b, colocación cronológica de la obra redescubierta por Jahn. En la sexta edición, la obra lleva dos números: K. 297B correspondiente a la cronología del original perdido, y el K. C14.01 asignado a la obra encontrada por Jahn. Y por si todo ello no fuera suficientemente complicado, resulta que hoy se pueden escuchar ejecuciones y grabaciones de dos versiones de la obra: la que lleva la dotación original de flauta, oboe, fagot y corno, reconstruida por Robert Levin, y la versión para oboe, clarinete, fagot y corno correspondiente al hallazgo de Jahn. El caso es que numerosos musicólogos consideran espuria a esta obra, afirmando que no es ni puede ser de Mozart. Para sustentar su afirmación utilizan argumentos musicológicos para los cuales no hay espacio aquí. Basta señalar, por ejemplo, que los tres movimientos de la obra están en la misma tonalidad, que no hay variedad armónica ni contraste rítmico; es decir, que la pieza no parece ser digna de Mozart, según algunos especialistas. La audición de esta Sinfonía concertante permite descubrir un primer movimiento en el que hay momentos de espíritu marcial, al estilo de un maestoso que sí se encuentra en otras obras concertantes de Mozart; hay, además, una sencilla pero atractiva cadenza para los solistas. En el segundo movimiento se escuchan algunas figuraciones similares a las que pueden oírse en las serenatas y divertimentos mozartianos. En el movimiento final, las variaciones están bien repartidas entre los cuatro solistas, aunque se nota un ligero predominio del clarinete y el oboe. La penúltima variación se inicia con una figura muy parecida a la del rondó de uno de los conciertos para corno de Mozart. Esta descripción empírica no pretende ser más que una breve guía práctica de la Sinfonía concertante, una invitación a escucharla con oídos curiosos y atentos para determinar, a título personal de cada oyente, si la obra es digna de Mozart o no.

 

ANTONIN DVORÁK  (1841-1904) / Sinfonía No. 9 en mi menor, Op. 95, Del nuevo mundo

La repetición frecuente de las tres últimas sinfonías del catálogo de Dvorák (las números 7, 8 y 9) sin duda va en detrimento de las otras seis, que raramente son ejecutadas en los conciertos sinfónicos, y entre las cuales los melómanos de verdad podrían hacer interesantes descubrimientos sobre el desarrollo del pensamiento sinfónico del compositor. Es claro, sin embargo, que este estado de cosas no disminuye en nada el valor intrínseco de las tres sinfonías mencionadas, entre las cuales la última es, a pesar de su ubicuidad, una de las sinfonías más hermosas de todo el repertorio. En el verano de 1891, después de repetidas negativas, Dvorák aceptó finalmente la proposición de la señora Jeannette Thurber de ir a Nueva York por dos años como director del Conservatorio Nacional que ella había fundado en 1885. Dvorák pidió  licencia de sus deberes en el Conservatorio de Praga y marchó a los Estados Unidos, donde fue director del Conservatorio desde septiembre de 1892 hasta mayo de 1894. En este período, el músico checo (quizá habría que decir bohemio para no alterar la geopolítica europea de aquellos tiempos) adquirió un gusto particular por el folklore de la parte norte del Nuevo Mundo, por los músicos de color, por la poesía de Henry Wadsworth Longfellow, por los paisajes y las ciudades de los Estados Unidos. En el verano de 1893 Dvorák viajó por varias regiones del país y permaneció una corta temporada en el pueblo de Spillville, en el estado de Iowa, habitado mayoritariamente por bohemios venidos del Viejo Mundo. En Spillville, Dvorák tocaba el órgano en la iglesia los domingos, y en este pintoresco pueblo hizo numerosos apuntes para lo que habría de ser su obra más famosa, la sinfonía Del nuevo mundo. Mucho se ha dicho y escrito sobre la autenticidad (o falta de ella) de los motivos, temas, armonías y ambientes sonoros americanos empleados por Dvorák en esta bella sinfonía. La única conclusión a la que se ha podido llegar sin demasiadas contradicciones es que, sea cual fuere el contenidofolklórico” de la sinfonía, el hecho es que la música misma es tan bohemia como la de cualquiera de las otras obras de Dvorák. El compositor creía en la identidad casi completa entre la música negra y la música indígena de los Estados Unidos; esta forma de pensar se refleja en la famosa melodía del corno inglés en el segundo movimiento de la sinfonía Del nuevo mundo, que para muchos estadunidenses está inspirada en el carácter de los spirituals negros. Sin embargo, el mismo Dvorák declaró que este tema había sido inspirado por la escena del funeral de Minnehaha en el poema épico Hiawatha (1855) de Longfellow. El Scherzo de la sinfonía, por otra parte, y según las palabras del compositor, “fue sugerido por la escena de la celebración en Hiawatha, en la que los indios danzan, y es también un intento que hice de impartir a mi música el color local y el carácter indígena.” Hay, sin embargo, al menos un momento de la hermosa Sinfonía Del nuevo mundo en el que Dvorák parece aludir directamente a una fuente tradicional. La referencia específica, no del todo improbable, es el conmovedor spiritual titulado Swing low, sweet chariot, que parece ser citado por Dvorák en uno de los temas principales del primer movimiento de la sinfonía. Cuatro días antes del estreno de la sinfonía, realizado el 15 de diciembre de 1893 porla Filarmónicade Nueva York dirigida por Anton Seidl, el compositor declaró en una entrevista: “Es este el espíritu que he tratado de reproducir en mi nueva sinfonía. No he utilizado ninguna melodía oída en América. Simplemente he escrito temas originales imbuidos de las peculiaridades de la música indígena y los he desarrollado con todos los recursos modernos de ritmo, armonía, contrapunto y color orquestal.” Respecto al Hiawatha de Longfellow, se sabe que Dvorák lo había leído  treinta años antes de llegar a Nueva York. La señora Thurber, habiendo convencido a Dvorák de aceptar la dirección del Conservatorio Nacional, le pidió que compusiera una obra americana. Para tal efecto, ella se encargó de que el poema Hiawatha fuera convertido en un libreto. Sin embargo, la presunta ópera sobre el texto de Longfellow nunca se materializó, pero más tarde Dvorák indicó que algunos de los temas que pensaba incluir en la ópera hallaron un lugar en la sinfonía Del nuevo mundo, que fue compuesta entre diciembre de 1892 y mayo de 1893. Para los interesados, va le dato de que el título original de esta obra en checo es Z Nového světa. Unos meses después del estreno de esta cálida, poderosa y evocativa sinfonía, Dvorák regresó a Europa, prometiendo volver pronto al Nuevo Mundo. En 1896 visitó Londres por última vez y en ese mismo año tuvo su único encuentro con Anton Bruckner (1824-1896), pocos meses antes de la muerte del gran sinfonista austriaco. El regreso de Dvorák a América, planeado para 1897, nunca se materializó. El compositor bohemio pasó los últimos años de su vida dedicado a la composición de óperas y poemas sinfónicos, hasta su muerte en 1904, y ya nunca habría de componer otra sinfonía.

 

 

 

DATOS:

 

Concierto de la Orquesta Sinfónica de la UANL.

Tercera Temporada. Programa VIII.

Director huésped: Piero Romano

“Cuartetos de Alientos”, solistas: Bernardo Dufrane, oboe; Przemyslaw Raczynski, clarinete; Alfredo Mojica, fagot; y David Warnke, corno francés.

Obertura “El Matrimonio secreto”, de Cimarrosa;

Sinfonía concertante para alientos, de Mozart;

y Suite “El Teniente Kije”, y Suite “Cheryomushki”, de Prokofiev

 


Jueves 1 de diciembre del 2011, 19:30 horas
Lugar: Teatro Universitario.

 

Comentarios previos al concierto, a cargo de Ricardo Marcos, crítico musical:

Jueves 1 de diciembre del 2011, 19:00 horas

Lugar: Vestíbulo del Teatro Universitario.


Dirección: Praga y Trieste s/n, Fraccionamiento Las Torres.
Unidad Mederos de la UANL. Monterrey, Nuevo León.
Localidades Planta baja: $160 / Planta alta: $140. Descuentos para estudiantes, maestros y miembros del  INAPAM: $100 [sólo planta alta].
Venta de boletos: Taquilla
del Teatro Universitario y Ticket Master www.ticketmaster.com
Oficinas OSUANL [Unidad Mederos / 8:00-15:00 horas, lunes a viernes]
Abonos disponibles e informes: 8349 77621 y 22/
info@osuanl.com

www.osuanl.com

Facebook: Orquesta Sinfónica de la UANL

 

OSUANL en vivo por radio y televisión

Jueves 1 de diciembre del 2011, 19:30 horas

Opus 102 FM – Canal 53 TV UANL

 ‘Nuestra Orquesta’ en radio

 

El programa de la Orquesta Sinfónica UANL

Miércoles, de 16:30 a 18:00 horas / Simultáneamente por Opus 102 FM y Radio UANL 89.7FM

Entrevistas con los solistas invitados

Música – Boletos gratuitos – Comentarios

Conduce: Jorge Orozco

Producción: Josefina Benavides

 

[Mario Núñez / Comunicación y Prensa / OSUANL / 81 1265 3349 / nunezmario@hotmail.com]

 

 

 

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